Gracias flaco, porque te cargaste al hombro nuestra desilusión, nuestro cuerpo cascoteado por años de ser “la variable de ajuste” de los hijos de puta de siempre y nos convenciste que podíamos.
Por tu locura, que corrió la frontera de lo posible hasta límites que aun hoy mismo cuando veo a Astiz condenado a perpetua, todavía me parecen increíbles.
A ver flaco, que te fuiste dolorosamente temprano. Te quiero decir gracias de verdad por haberle puesto el pecho a los de siempre, que te la cobraron destilando el mas potente bombardeo de mentiras. Los desafiaste y nosotros que ya no creíamos en nuestras fuerzas, nos fuimos animando también. En el medio del napalm de los cipayos, nos fuimos hermanando y convenciendo que era posible pensar y construir un proyecto colectivo.
Florecieron millones de flores Néstor y con tu morocha al frente!
Donde estés, junto con todos los patriotas que dieron la vida, quiero que sepas que para nosotros estás vivo en la alegría y la dignidad recuperada de tu gente. Porque como dicen por ahí … el que murió luchando vive en cada compañero!
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