jueves, 13 de agosto de 2009

Argumentos en la discusión por las tarifas. A proposito del método.

Por Ruben Garrido.

El otro día leía en un blog una nota que denunciaba el uso partidista que hacían ciertos medios de comunicación (mayoritarios) con el tema del aumento de la tarifa del gas.
Digo partidista y no político ya que todo uso de la comunicación de masas, por acción u omisión es político.
Partidista en el sentido de tomar partido (en sus casos de oposición rabiosa a un gobierno que esboza una política redistributiva, incluyente y de rescate de un proyecto nacional) y de hacerlo en una forma que, tras un discurso de objetividad e independencia, lo que hace es presentar y acomodar realidades a antojo de sus intereses.
Hubo escribas que indignados demostraban que ellos no habían recibido aumentos y que sus consumos de gas eran moderados y prudentes, queriendo demostrar con ello que:
a) el tarifazo no era masivo sino minoritario
b) que no era indiscriminado sino selectivo (se aplicaba a los que tenían un consumo excesivo, sinónimo de derroche y buen vivir)
No es mi intención discutir tales afirmaciones sino el método utilizado para alcanzarlas.
Ese método, la presentación de casos individuales, es el mismo que se le critica (bien criticado) al usado por el monopolio clarinete en sus diferentes medios.
El recurrir a experiencia personales (propias o de conocidos) para probar y sostener afirmaciones generales puede ser un buen recurso propagandístico pero nunca el camino para acceder a la verdad.
Como recurso propagandístico su efectividad, su capacidad de convencimiento, estará dada no sólo por el recurso en sí (su forma y contenido) sino además por la capacidad de difusión, cosa en la que la banda de clarinetistas se impone cómodamente.
La realidad es lo suficientemente variada como para encontrar experiencias individuales que prueben la más vasta imaginería de afirmaciones.
E igualmente, más allá que desde los distintos blogs se encontraran 100 ejemplos que probaran una determinada afirmación, bastaría que los clarinetistas expusieran uno solo que probara lo contrario para lograr (gracias a su poder de difusión) una llegada mucho mayor.
No se malentienda lo que digo. No afirmo que mientras no se tenga una posición dominante en la difusión no se puede contraponer discursos al manejado por esa prensa “musical”.
Lo que digo es que el método de demostración de esas realidades ocultadas no puede afirmar el método usado para ocultarlas.
Finalmente, y sobre el caso del gas que fue una excusa para hablar de estas otras cosas, la CGT, que cuenta con una organización que le permite una capacidad mucho más amplia y profunda para recolectar experiencias individuales, fue crítica de la medida (los que más consumen no son siempre los que más tienen) sin por ello sumarse al afinado coro de la oposición al modelo.

Ruben Garrido
Es sociologo, residiendo actualmente en Ecuador pero siempre atento a las cuestiones sociales, comunicacionales y politicas de nuestra bendita patria.