Agencia Telam.
Carla, hija del fallecido periodista Adolfo Castelo, denunció hoy que radio Mitre utiliza el nombre de su padre en contra de la Ley de Medios, y le envió una carta documento para que deje de nombrarlo.
"No tienen derecho a comprometerlo como si estuviera en contra de la Ley de Medios, cuando nosotros suponemos que estaría de acuerdo", advirtió en diálogo con Radio Provincia.
La periodista se refiere al comercial en el que la emisora del grupo Clarín asegura que de haber existido el proyecto de Servicios de comunicación Audiovisual que impulsa el Gobierno, los oyentes no hubieran podido escuchar, por ejemplo, a Dady Brieva o el propio Castelo."Le mandamos una carta documento para que dejen usarlo", aseguró, y dijo que Mitre hace un "uso obsceno" del nombre de su padre"Tanto mi hermana como yo trabajamos con mi viejo, conversábamos siempre sobre en qué se habían convertido los medios, entonces, me parece que cómo no iba a estar de acuerdo con que haya más voces, con que los periodistas no estén tan comprometidos con los intereses del monopolio: yo creo que hay muchos periodistas que trabajan en los monopolios que están a favor de la ley y no lo pueden decir”, agregó.Respecto a cómo fue el paso de Castelo por Mitre, la hija manifestó que "la radio nunca le pagó, él hizo una coproducción y no tiene ningún derecho sobre el material de Adolfo Castello porque no eran dueños de papá, han llegado a un punto de desesperación o enojo que utilizan cualquier cosa".
Un espacio para pensar la comunicación, a los medios y la construcción de lo "real".
viernes, 25 de septiembre de 2009
martes, 22 de septiembre de 2009
Nuevas voces para una sociedad abierta
Por Gustavo Sanchez (http://elpaloylarueda.blogspot.com/)
Como parte de la trama intersubjetiva que compone la realidad social, la relación entre los discursos producidos por el conglomerado de medios de comunicación y su reconocimiento y respuesta por parte de las audiencias, constituye un fenómeno complejo e irreductible a lógicas deterministas. Sin embargo, de tal complejidad y relativa indeterminación, debe inferirse el carácter estratégico de su regulación, puesto que aun cuando la recepción sea concebida como un proceso activo, resulta evidente que la concentración de las emisiones en un conjunto entrenado y limitado de actores implica un estrechamiento de los márgenes de libertad de los destinatarios, ya de por sí ceñidos por los propios marcos culturales en que tiene lugar la recepción. Es por ello que toda regulación pública tendiente a democratizar el campo de la comunicación audiovisual en cabeza del Estado debe considerar múltiples aspectos, entre los que se destacan los contenidos –en un sentido amplio e inclusivo de las formas– y la pluralidad de voces emisoras.
El Gobierno nacional ha enviado al parlamento un proyecto de regulación que, en lo principal, tiende a cumplir con un conjunto de demandas largamente requeridas por un extendido espectro de organizaciones sociales, sindicales, profesionales y académicas. Desde el advenimiento de la democracia en 1983, el poderoso lobbie mediático fue eficaz en impedir que el Poder Legislativo atendiera estas demandas, mientras que las modificaciones que tuvieron lugar en la legislación durante la década neoliberal fueron todas tendientes a aumentar la concentración oligopólica de la propiedad de los medios. El proyecto gubernamental cuenta con el apoyo explícito de las Universidades Nacionales y las Carreras de Comunicación Social y Periodismo, varios de cuyos académicos han participado directamente en su redacción. Además de los sindicatos del sector, las dos centrales sindicales, orgánicamente, promueven la sanción de la nueva ley, y la Iglesia Católica y otros cultos religiosos se han manifestado positivamente respecto de los ejes centrales del proyecto, el cual ha sido también recientemente elogiado por el relator especial de las Naciones Unidas en materia de libertad de expresión.
El proyecto de ley de servicios de comunicación audiovisual, que antes de llegar al Congreso Nacional ha sido presentado y debatido en múltiples foros públicos a lo largo y ancho del país –ignorados sistemática y olímpicamente por los grandes medios–, no incluye ninguna disposición relacionada con los contenidos de las emisiones, excepto la exigencia del cumplimiento de cuotas mínimas de producción nacional y local, motivada en más que loables razones de promoción económica y cultural. Esto significa que los actuales y los futuros licenciatarios de medios podrán decir cuanto quieran y cómo lo deseen, con los mismos estándares de libertad de expresión que en la actualidad, incluso cuando ello signifique mentir, tergiversar o manipular la información.
Sin embargo, infundadas y arteras calificaciones, tales como “ley mordaza” o “de control de medios”, son repetidas por voceros de las empresas privadas de comunicación y por variopintos personajes de la oposición –que no tardarán en ser ellos mismos sacrificados en el sacro escenario montado para el espectáculo de la política por las megaempresas del infoentretenimiento–.
Al enfatizar en la consecución de una pluralidad de voces emisoras, acotando las fuentes comerciales a un 33% del espectro disponible y reservando los otros dos tercios para emisiones públicas y no comerciales, una de las consecuencias esperables de la nueva configuración del mapa de medios es que junto a las modulaciones del discurso único que monopolizan los mensajes de la comunicación de masas tengan lugar otras producciones discursivas, provenientes de estéticas, subjetividades, ideologías y culturas diversas, creando para la vida democrática posibilidades impensables en un contexto como el actual signado por la alienación, el control y la eventual manipulación de las comunicaciones.
Así las cosas, de la aprobación o no del proyecto de servicios de comunicación audiovisual enviado por el Poder Ejecutivo, depende algo más que la suerte de un gobierno. Incluso algo distinto que el destino del conjunto de reformas populares iniciado en 2003 y que, por primera vez desde 1975, entronca con las corrientes emancipatorias de la historia nacional. En efecto, lo que está en juego en el fondo de este debate es la posibilidad esencial de crear condiciones para el desarrollo de una sociedad abierta y crítica, capaz de concebir un proyecto colectivo de Nación que haga centro en un lugar que no coincida con el ombligo de nadie.
Como parte de la trama intersubjetiva que compone la realidad social, la relación entre los discursos producidos por el conglomerado de medios de comunicación y su reconocimiento y respuesta por parte de las audiencias, constituye un fenómeno complejo e irreductible a lógicas deterministas. Sin embargo, de tal complejidad y relativa indeterminación, debe inferirse el carácter estratégico de su regulación, puesto que aun cuando la recepción sea concebida como un proceso activo, resulta evidente que la concentración de las emisiones en un conjunto entrenado y limitado de actores implica un estrechamiento de los márgenes de libertad de los destinatarios, ya de por sí ceñidos por los propios marcos culturales en que tiene lugar la recepción. Es por ello que toda regulación pública tendiente a democratizar el campo de la comunicación audiovisual en cabeza del Estado debe considerar múltiples aspectos, entre los que se destacan los contenidos –en un sentido amplio e inclusivo de las formas– y la pluralidad de voces emisoras.
El Gobierno nacional ha enviado al parlamento un proyecto de regulación que, en lo principal, tiende a cumplir con un conjunto de demandas largamente requeridas por un extendido espectro de organizaciones sociales, sindicales, profesionales y académicas. Desde el advenimiento de la democracia en 1983, el poderoso lobbie mediático fue eficaz en impedir que el Poder Legislativo atendiera estas demandas, mientras que las modificaciones que tuvieron lugar en la legislación durante la década neoliberal fueron todas tendientes a aumentar la concentración oligopólica de la propiedad de los medios. El proyecto gubernamental cuenta con el apoyo explícito de las Universidades Nacionales y las Carreras de Comunicación Social y Periodismo, varios de cuyos académicos han participado directamente en su redacción. Además de los sindicatos del sector, las dos centrales sindicales, orgánicamente, promueven la sanción de la nueva ley, y la Iglesia Católica y otros cultos religiosos se han manifestado positivamente respecto de los ejes centrales del proyecto, el cual ha sido también recientemente elogiado por el relator especial de las Naciones Unidas en materia de libertad de expresión.
El proyecto de ley de servicios de comunicación audiovisual, que antes de llegar al Congreso Nacional ha sido presentado y debatido en múltiples foros públicos a lo largo y ancho del país –ignorados sistemática y olímpicamente por los grandes medios–, no incluye ninguna disposición relacionada con los contenidos de las emisiones, excepto la exigencia del cumplimiento de cuotas mínimas de producción nacional y local, motivada en más que loables razones de promoción económica y cultural. Esto significa que los actuales y los futuros licenciatarios de medios podrán decir cuanto quieran y cómo lo deseen, con los mismos estándares de libertad de expresión que en la actualidad, incluso cuando ello signifique mentir, tergiversar o manipular la información.
Sin embargo, infundadas y arteras calificaciones, tales como “ley mordaza” o “de control de medios”, son repetidas por voceros de las empresas privadas de comunicación y por variopintos personajes de la oposición –que no tardarán en ser ellos mismos sacrificados en el sacro escenario montado para el espectáculo de la política por las megaempresas del infoentretenimiento–.
Al enfatizar en la consecución de una pluralidad de voces emisoras, acotando las fuentes comerciales a un 33% del espectro disponible y reservando los otros dos tercios para emisiones públicas y no comerciales, una de las consecuencias esperables de la nueva configuración del mapa de medios es que junto a las modulaciones del discurso único que monopolizan los mensajes de la comunicación de masas tengan lugar otras producciones discursivas, provenientes de estéticas, subjetividades, ideologías y culturas diversas, creando para la vida democrática posibilidades impensables en un contexto como el actual signado por la alienación, el control y la eventual manipulación de las comunicaciones.
Así las cosas, de la aprobación o no del proyecto de servicios de comunicación audiovisual enviado por el Poder Ejecutivo, depende algo más que la suerte de un gobierno. Incluso algo distinto que el destino del conjunto de reformas populares iniciado en 2003 y que, por primera vez desde 1975, entronca con las corrientes emancipatorias de la historia nacional. En efecto, lo que está en juego en el fondo de este debate es la posibilidad esencial de crear condiciones para el desarrollo de una sociedad abierta y crítica, capaz de concebir un proyecto colectivo de Nación que haga centro en un lugar que no coincida con el ombligo de nadie.
domingo, 6 de septiembre de 2009
BAJAME ESE TONITO... (o cómo te editorializan con la voz)
Por Roxana Balsarini
Los locutores somos especialistas en lo que se ha dado en llamar la función conativa del lenguaje. Es decir, en darle intencionalidad a un texto, con el objeto de generar una reacción en el receptor del mensaje. Para eso estamos entrenados. Para eso estudiamos y ejercitamos los rasgos retóricos de nuestra voz. Los recursos vocales son variados: timbre, volumen, tono, velocidad, gestos sonoros. Y su combinación busca un efecto.
Por ejemplo, si Pancho Ibáñez te dice desde la pantalla que te tomes una botellita de un líquido inmundo porque tiene unos bichitos que se llaman lcassei defensis, o algo así, y que te vienen bárbaro para no enfermarte, uno le cree. ¿Porque es veraz la información? Quién sabe. Lo cierto es que suena verosímil. ¿Por qué? Porque la dice en forma pausada, usando tonos medios y graves, en un volumen medio, combinación que da sensación de seguridad, aplomo, veracidad. Lo mismo pasa con las publicidades de medicamentos: puede que el “testimonio” sea de alguna persona con la que el público se identifique, pero el cierre formal del spot está a cargo, generalmente, de voces masculinas graves, con timbres resonantes
Otro ejemplo: en las locuciones que me tocan en el Luna Park o la Plaza de Mayo, debo utilizar tonos medios a altos (que son más audibles), hacer un correcto uso de las pausas para que el sonido llegue hasta la última fila y no se empasten las frases. Tiene mucho que ver, en este caso, el ámbito en el que se produce el acto comunicacional. No es lo mismo una plaza que un salón de la Legislatura.
Estas cuestiones pueden o no estar ligadas al convencimiento de quien habla. Yo no sé si Pancho Ibáñez se cree lo de los lcassei defensis, pero utiliza las curvas entonacionales correctas para convencer. A mí me resulta particularmente natural conducir una marcha del 24, sencillamente porque estoy convencida de lo que digo, pero cuando tengo que conducir un acto en la legislatura que tiene que ver con el pedido de mayor seguridad, por ejemplo, la cosa se complica. Sin embargo, ahí están las curvas entonacionales para que yo pueda cumplir eficazmente mi trabajo
Ahora… ¿qué pasa con las curvas entonacionales en los noticieros de la tele? Están pautadas, por lo que escucha un oído entrenado. Así como cada canal tiene un tinte, una imagen distintiva, también hay una línea de entonación reconocible. Como regla general - y dentro de los esquemas propios- las noticias de carácter policial se comentan en tonos graves, con caída final y muchas pausas, en tanto las notas de color, deportivas y de espectáculos llegan al telespectador en tonos agudos, a velocidad rápida y en timbres brillantes. Veamos (y escuchemos) los “informativos” de algunos canales de aire:
- Canal 7: Utilizan tonos medios y graves, con velocidad lenta a media, volumen medio, timbres resonantes. Denota seriedad pero aburre.
- Canal 9: “Me dan ganas de pegarle” contesté mi hija cuando le pregunté qué le pasaba cuando escuchaba al locutor. Esto es porque usan tonos medios a agudos en general con caida en graves al final de las frases, hablan rápido, con timbres brillantes, a volumen alto. Este esquema provoca exaltación, exasperación, molestia. El que mira el informativo de canal 9 se siente Michael Douglas en “un día de furia”
- Telefé: Mi hija dijo “tienen más vínculo con la gente”. Esta sensación de mi piba tiene que ver con el manejo de una interesante variación tonal. Usan tonos graves, medios y agudos, hay mucha musicalidad, producto de la distribución armónica de los sonidos en el tiempo, el volumen es medio y los timbres resonantes, por lo general. Telefé no molesta, habitualmente es bastante creíble, e imprimen cierta jocosidad con tonos agudos cuando se trata de noticias insólitas o de color.
- Canal 13: Es el maestro de la editorialización a partir, también, de las curvas entonacionales. Dividen ostentosamente el tipo de locución que hacen según el carácter de las noticias. Cuando se trata de policiales, pobreza, enfermedades, las señales vocales son monocordes con caída de finales, hay largas pausas para permitir que el telespectador deje correr sus emociones, se alargan vocales antes de las pausas, los timbres son resonantes. El resultado en quien está escuchando es la sensación de miedo, agobio, depresión. Y que lo que le dicen es verdad.
En cambio, en notas de color, espectáculos y deportes, el tono es agudo, la velocidad rápida, los timbres brillantes y el volumen elevado.
Y hete aquí el mayor descubrimiento de Canal 13 en cuanto a la editorialización por la entonación: cuando se tratan noticias que tienen que ver con acciones del Gobierno Nacional, cuando deberían ser neutrales, utilizan un esquema que combina tonos medios y agudos, timbres brillantes, velocidad rápida, volumen alto. Igualito que con las notas de color. ¿Qué logran con esto? Restarle verosimilitud a los anuncios gubernamentales. Usan gestos sonoros, que pueden ser fonemas extendidos, chistidos, susurros o respiraciones audibles (¿recuerdan a José de Zer?), de modo de aportar frescura y naturalidad al texto, lo que logra la identificación del oyente. Proponen dudas, disminuyendo la velocidad , alargando una letra o parte de una palabra. Expresan sarcasmo, estirando algunas letras de una palabra y llevándolas al agudo al final. Por eso suena a que “el gobierno dice H pero en realidad es B, y nosotros que somos los re pi piolas del mundo nos damos cuenta y se lo decimos” Una genialidad. Si esto se agrega a la adjetivación, las pantallas partidas y la sonrisita socarrona de los conductores, el objetivo editorial del medio está cumplido.
Definitivamente, los medios tienen más recursos de los que la mayoría de la gente percibe concientemente. Y los usan
Los locutores somos especialistas en lo que se ha dado en llamar la función conativa del lenguaje. Es decir, en darle intencionalidad a un texto, con el objeto de generar una reacción en el receptor del mensaje. Para eso estamos entrenados. Para eso estudiamos y ejercitamos los rasgos retóricos de nuestra voz. Los recursos vocales son variados: timbre, volumen, tono, velocidad, gestos sonoros. Y su combinación busca un efecto.
Por ejemplo, si Pancho Ibáñez te dice desde la pantalla que te tomes una botellita de un líquido inmundo porque tiene unos bichitos que se llaman lcassei defensis, o algo así, y que te vienen bárbaro para no enfermarte, uno le cree. ¿Porque es veraz la información? Quién sabe. Lo cierto es que suena verosímil. ¿Por qué? Porque la dice en forma pausada, usando tonos medios y graves, en un volumen medio, combinación que da sensación de seguridad, aplomo, veracidad. Lo mismo pasa con las publicidades de medicamentos: puede que el “testimonio” sea de alguna persona con la que el público se identifique, pero el cierre formal del spot está a cargo, generalmente, de voces masculinas graves, con timbres resonantes
Otro ejemplo: en las locuciones que me tocan en el Luna Park o la Plaza de Mayo, debo utilizar tonos medios a altos (que son más audibles), hacer un correcto uso de las pausas para que el sonido llegue hasta la última fila y no se empasten las frases. Tiene mucho que ver, en este caso, el ámbito en el que se produce el acto comunicacional. No es lo mismo una plaza que un salón de la Legislatura.
Estas cuestiones pueden o no estar ligadas al convencimiento de quien habla. Yo no sé si Pancho Ibáñez se cree lo de los lcassei defensis, pero utiliza las curvas entonacionales correctas para convencer. A mí me resulta particularmente natural conducir una marcha del 24, sencillamente porque estoy convencida de lo que digo, pero cuando tengo que conducir un acto en la legislatura que tiene que ver con el pedido de mayor seguridad, por ejemplo, la cosa se complica. Sin embargo, ahí están las curvas entonacionales para que yo pueda cumplir eficazmente mi trabajo
Ahora… ¿qué pasa con las curvas entonacionales en los noticieros de la tele? Están pautadas, por lo que escucha un oído entrenado. Así como cada canal tiene un tinte, una imagen distintiva, también hay una línea de entonación reconocible. Como regla general - y dentro de los esquemas propios- las noticias de carácter policial se comentan en tonos graves, con caída final y muchas pausas, en tanto las notas de color, deportivas y de espectáculos llegan al telespectador en tonos agudos, a velocidad rápida y en timbres brillantes. Veamos (y escuchemos) los “informativos” de algunos canales de aire:
- Canal 7: Utilizan tonos medios y graves, con velocidad lenta a media, volumen medio, timbres resonantes. Denota seriedad pero aburre.
- Canal 9: “Me dan ganas de pegarle” contesté mi hija cuando le pregunté qué le pasaba cuando escuchaba al locutor. Esto es porque usan tonos medios a agudos en general con caida en graves al final de las frases, hablan rápido, con timbres brillantes, a volumen alto. Este esquema provoca exaltación, exasperación, molestia. El que mira el informativo de canal 9 se siente Michael Douglas en “un día de furia”
- Telefé: Mi hija dijo “tienen más vínculo con la gente”. Esta sensación de mi piba tiene que ver con el manejo de una interesante variación tonal. Usan tonos graves, medios y agudos, hay mucha musicalidad, producto de la distribución armónica de los sonidos en el tiempo, el volumen es medio y los timbres resonantes, por lo general. Telefé no molesta, habitualmente es bastante creíble, e imprimen cierta jocosidad con tonos agudos cuando se trata de noticias insólitas o de color.
- Canal 13: Es el maestro de la editorialización a partir, también, de las curvas entonacionales. Dividen ostentosamente el tipo de locución que hacen según el carácter de las noticias. Cuando se trata de policiales, pobreza, enfermedades, las señales vocales son monocordes con caída de finales, hay largas pausas para permitir que el telespectador deje correr sus emociones, se alargan vocales antes de las pausas, los timbres son resonantes. El resultado en quien está escuchando es la sensación de miedo, agobio, depresión. Y que lo que le dicen es verdad.
En cambio, en notas de color, espectáculos y deportes, el tono es agudo, la velocidad rápida, los timbres brillantes y el volumen elevado.
Y hete aquí el mayor descubrimiento de Canal 13 en cuanto a la editorialización por la entonación: cuando se tratan noticias que tienen que ver con acciones del Gobierno Nacional, cuando deberían ser neutrales, utilizan un esquema que combina tonos medios y agudos, timbres brillantes, velocidad rápida, volumen alto. Igualito que con las notas de color. ¿Qué logran con esto? Restarle verosimilitud a los anuncios gubernamentales. Usan gestos sonoros, que pueden ser fonemas extendidos, chistidos, susurros o respiraciones audibles (¿recuerdan a José de Zer?), de modo de aportar frescura y naturalidad al texto, lo que logra la identificación del oyente. Proponen dudas, disminuyendo la velocidad , alargando una letra o parte de una palabra. Expresan sarcasmo, estirando algunas letras de una palabra y llevándolas al agudo al final. Por eso suena a que “el gobierno dice H pero en realidad es B, y nosotros que somos los re pi piolas del mundo nos damos cuenta y se lo decimos” Una genialidad. Si esto se agrega a la adjetivación, las pantallas partidas y la sonrisita socarrona de los conductores, el objetivo editorial del medio está cumplido.
Definitivamente, los medios tienen más recursos de los que la mayoría de la gente percibe concientemente. Y los usan
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jueves, 3 de septiembre de 2009
Democracia o corporaciones mediáticas . Elijamos quien gobierna.
Por Daniel Calabrese
“El blanqueo fue de sólo un 3% del dinero depositado fuera del país”.
Con este título Clarín informaba el resultado de la campaña de blanqueo o repatriación de capitales que el gobierno realizó en los últimos meses y cuyos resultados fueron anunciados por todos los medios nacionales.
La noticia y su modo de enunciación es un buen disparador para tratar de pensar la idea de los medios como constructores de lo “real” pues cuenta con una cualidad interesante: el núcleo “duro” de la información nadie lo discute.: Tanto el gobierno, Clarín, como el resto de los medios han coincidido en el número de $ 18000 millones como la cifra que ha sido blanqueada o repatriada.
Permite entonces un punto de partida interesante para preguntarse ¿Qué es lo que se quiere decir cuando se afirma que los medios construyen lo “real”?
En principio vale la pena un análisis básico sobre el modo de enunciación de la información. El título “Fue sólo de….” denota claramente la idea de fracaso, Lo cual puede ser una afirmación subjetiva pero absolutamente legítima en el modo de entender la información. Analizando la manera de presentación de la noticia por otros medios -todos férreos opositores al gobierno- encontramos lo siguiente. Algunos prefirieron destacar que reingresaron al país más de 18000 millones de pesos, 8000 millones por encima de los que calculaban algunas consultoras privadas como Ecolatina. Otros destacan que los 18000 millones superaron con creces las expectativas del gobierno. Otros prefirieron acentuar que el resultado está dentro de los promedios que acompañan procesos similares realizados en otros países.
Hay muchas maneras de recortar y enunciar para que una misma información pueda ser considerada un éxito o un fracaso como gestión gubernamental.
En este sentido cada medio puede hacer su propia lectura y tiene todo el derecho de hacerlo, siempre que reconozca que su perspectiva es una mas de las posibles.
Una de las críticas que legítimamente se puede realizar del título de Clarín es que si el lector quiere saber desde que fuente calcula el 3 % de adhesión, el diario no cita ninguna, ni oficial ni privada y simplemente se remite a informar: “se calcula que hay 150.000 millones en el "colchón y en el exterior”.
Desde un dato sin fuente, omitiendo normas básicas del periodismo como es la rigurosidad en la información, el diario Clarín construye su idea de “fracaso”.
Cuando no hay ley que consagre el derecho a la información fidedigna que tienen los ciudadanos en tanto receptores suelen ocurrir estas cosas. Y nos vamos acercando al tema.
Monopolios: De la construcción de la “realidad” en el imaginario a la materialización del imaginario.
Pero cuando se habla de construcción de lo real, no tan solo se define por ello una mirada subjetiva “naturalizada” y por consecuencia “indiscutible”. No se trata solo de ocultar bajo un manto de objetividad un relato posible sobre otros tantos e intentar borrar las huellas de su construcción arbitraria.
Esa es solo una dimensión, un aspecto de la operación de construcción de sentido que para desbaratarla bastaría un lector mínimamente atento que con algo de capacidad crítica distinga ciertos recursos semánticos que se utilizan en la enunciación y ver como operan para construir sentidos. A ese lector imaginado con cierta capacidad crítica, le quedará luego poder cotejar con otras versiones de la noticia para realizar su propia lectura del acontecimiento.
Para encontrar una perspectiva mas abarcadora de lo que se entiende por construcción de lo real hay que abrir otros interrogantes.
Deberíamos preguntarnos por ejemplo ¿En cuanto incidió Clarín para provocar el acontecimiento? Dicho concretamente. ¿En qué medida Clarín operó para que esa cifra sea “solo de….” con su visión catastrófica de la realidad Argentina? y cuando hablamos de Clarín hay que referirse “al gran diario argentino” y a mas de 250 licencias de medios del mismo grupo que con un discurso único, sin matices ni disensos, emanan a coro un permanente bombardeo de narrativas en muchos casos montadas en la falacia y la omisión descarada .
Nos deberíamos interrogar por consecuencia ¿qué hubiera pasado si Clarín no contara con medios gráficos, radiales, decenas de canales de cable y repetidoras, canales abiertos, decenas de escribas y opinólogos que entre todos conforman mas del 70 por ciento del flujo comunicacional del país y que alineados con los otros grupos monopólicos que conforman el mapa de medios actual conforman el 85 por ciento del caudal informativo que recibe inerte la población.
Cuando se afirma que los medios son actores fundamentales de la política y el análisis de esta noticia económica es un buen ejemplo de ello, se está diciendo no sólo que influye para que la gente “lea” que fue un fracaso una acción de gobierno sino que su distorsionado poderío monopólico fue determinante para que cobre materialidad dicha noticia. ¿Alguien puede suponer que el catastrofismo emanado al unísono por un grupo con tal volumen de medios puede ser soslayado por un individuo solitario al momento de tomar decisiones económicas? ¿No hubiera sido otra la mencionada recaudación si miles de títulos, zócalos y periodistas de gestos adustos pregonando desastres y apocalipsis futuras no hubieran construido la idea que estábamos en el peor país de la tierra? ¿No será esa la forma utilizada para intentar que las calamidades anunciadas finalmente cristalicen y terminemos siendo el peor país de la tierra?.
Los monopolios inciden ya no tan solo en la percepción de un fenómeno sino que pueden lograr provocarlo y esto es un desequilibrio insostenible en cualquier democracia. Es incompatible con el sistema democratico que un grupo mediático cuente con tanto poder que pueda decidir catapultar o destruir un gobierno legítimamente elegido conforme defienda o se resista a sus intereses corporativos.
La concentración de medios en pocas manos es al decir de la UNESCO un sofisticado modo de censura que atenta contra el derecho ciudadano a estar realmente informado.
Es a la luz de estos hechos y su importancia política fundamental, que un proceso de distribución mas justa de la palabra se hace imprescindible.
“El blanqueo fue de sólo un 3% del dinero depositado fuera del país”.
Con este título Clarín informaba el resultado de la campaña de blanqueo o repatriación de capitales que el gobierno realizó en los últimos meses y cuyos resultados fueron anunciados por todos los medios nacionales.
La noticia y su modo de enunciación es un buen disparador para tratar de pensar la idea de los medios como constructores de lo “real” pues cuenta con una cualidad interesante: el núcleo “duro” de la información nadie lo discute.: Tanto el gobierno, Clarín, como el resto de los medios han coincidido en el número de $ 18000 millones como la cifra que ha sido blanqueada o repatriada.
Permite entonces un punto de partida interesante para preguntarse ¿Qué es lo que se quiere decir cuando se afirma que los medios construyen lo “real”?
En principio vale la pena un análisis básico sobre el modo de enunciación de la información. El título “Fue sólo de….” denota claramente la idea de fracaso, Lo cual puede ser una afirmación subjetiva pero absolutamente legítima en el modo de entender la información. Analizando la manera de presentación de la noticia por otros medios -todos férreos opositores al gobierno- encontramos lo siguiente. Algunos prefirieron destacar que reingresaron al país más de 18000 millones de pesos, 8000 millones por encima de los que calculaban algunas consultoras privadas como Ecolatina. Otros destacan que los 18000 millones superaron con creces las expectativas del gobierno. Otros prefirieron acentuar que el resultado está dentro de los promedios que acompañan procesos similares realizados en otros países.
Hay muchas maneras de recortar y enunciar para que una misma información pueda ser considerada un éxito o un fracaso como gestión gubernamental.
En este sentido cada medio puede hacer su propia lectura y tiene todo el derecho de hacerlo, siempre que reconozca que su perspectiva es una mas de las posibles.
Una de las críticas que legítimamente se puede realizar del título de Clarín es que si el lector quiere saber desde que fuente calcula el 3 % de adhesión, el diario no cita ninguna, ni oficial ni privada y simplemente se remite a informar: “se calcula que hay 150.000 millones en el "colchón y en el exterior”.
Desde un dato sin fuente, omitiendo normas básicas del periodismo como es la rigurosidad en la información, el diario Clarín construye su idea de “fracaso”.
Cuando no hay ley que consagre el derecho a la información fidedigna que tienen los ciudadanos en tanto receptores suelen ocurrir estas cosas. Y nos vamos acercando al tema.
Monopolios: De la construcción de la “realidad” en el imaginario a la materialización del imaginario.
Pero cuando se habla de construcción de lo real, no tan solo se define por ello una mirada subjetiva “naturalizada” y por consecuencia “indiscutible”. No se trata solo de ocultar bajo un manto de objetividad un relato posible sobre otros tantos e intentar borrar las huellas de su construcción arbitraria.
Esa es solo una dimensión, un aspecto de la operación de construcción de sentido que para desbaratarla bastaría un lector mínimamente atento que con algo de capacidad crítica distinga ciertos recursos semánticos que se utilizan en la enunciación y ver como operan para construir sentidos. A ese lector imaginado con cierta capacidad crítica, le quedará luego poder cotejar con otras versiones de la noticia para realizar su propia lectura del acontecimiento.
Para encontrar una perspectiva mas abarcadora de lo que se entiende por construcción de lo real hay que abrir otros interrogantes.
Deberíamos preguntarnos por ejemplo ¿En cuanto incidió Clarín para provocar el acontecimiento? Dicho concretamente. ¿En qué medida Clarín operó para que esa cifra sea “solo de….” con su visión catastrófica de la realidad Argentina? y cuando hablamos de Clarín hay que referirse “al gran diario argentino” y a mas de 250 licencias de medios del mismo grupo que con un discurso único, sin matices ni disensos, emanan a coro un permanente bombardeo de narrativas en muchos casos montadas en la falacia y la omisión descarada .
Nos deberíamos interrogar por consecuencia ¿qué hubiera pasado si Clarín no contara con medios gráficos, radiales, decenas de canales de cable y repetidoras, canales abiertos, decenas de escribas y opinólogos que entre todos conforman mas del 70 por ciento del flujo comunicacional del país y que alineados con los otros grupos monopólicos que conforman el mapa de medios actual conforman el 85 por ciento del caudal informativo que recibe inerte la población.
Cuando se afirma que los medios son actores fundamentales de la política y el análisis de esta noticia económica es un buen ejemplo de ello, se está diciendo no sólo que influye para que la gente “lea” que fue un fracaso una acción de gobierno sino que su distorsionado poderío monopólico fue determinante para que cobre materialidad dicha noticia. ¿Alguien puede suponer que el catastrofismo emanado al unísono por un grupo con tal volumen de medios puede ser soslayado por un individuo solitario al momento de tomar decisiones económicas? ¿No hubiera sido otra la mencionada recaudación si miles de títulos, zócalos y periodistas de gestos adustos pregonando desastres y apocalipsis futuras no hubieran construido la idea que estábamos en el peor país de la tierra? ¿No será esa la forma utilizada para intentar que las calamidades anunciadas finalmente cristalicen y terminemos siendo el peor país de la tierra?.
Los monopolios inciden ya no tan solo en la percepción de un fenómeno sino que pueden lograr provocarlo y esto es un desequilibrio insostenible en cualquier democracia. Es incompatible con el sistema democratico que un grupo mediático cuente con tanto poder que pueda decidir catapultar o destruir un gobierno legítimamente elegido conforme defienda o se resista a sus intereses corporativos.
La concentración de medios en pocas manos es al decir de la UNESCO un sofisticado modo de censura que atenta contra el derecho ciudadano a estar realmente informado.
Es a la luz de estos hechos y su importancia política fundamental, que un proceso de distribución mas justa de la palabra se hace imprescindible.
lunes, 31 de agosto de 2009
De como contrarrestar el Napalm mediático y otras yerbas.
Por Daniel Calabrese
Finalmente el proyecto de Ley de Servicios Audiovisuales llegó al Congreso.
Si el 29 de junio alguien le hubiera podido preguntar a los estrategas de la maquinaria mediática si era posible imaginarse este escenario, le hubiera resultado disparatado.
Para ellos se trataba solo de esperar dos años la transición inerte de un gobierno debilitado y desprestigiado hacia otro que domesticado, volviera todo a la “normalidad”.
Pero luego de los primeros días de euforia postelectoral, algunos síntomas comenzaron a demostrar que algo no iba del todo bien. Sus candidatos y alianzas electorales comenzaron a resquebrajarse antes de tiempo. Las peleas intestinas dentro del menú de políticos del lobby monopólico fue quizá el primer síntoma que les debía haber advertido que la suerte definitiva no estaba echada. "La pelota está picando y la oposición no se anima a tomarla" advertía desde su tribuna el jefe de los estancieros.
El error fundamental de todos modos, no vino de la banalidad y el egoísmo personal de los candidatos de plástico que suelen construir. El desliz “estructural” fue cometido por el propio grupo mediático que en un acto de soberbia extrema, intentó someter a mayores vejámenes a las autoridades del futbol local. Asi, ante el pedido de socorro desesperado de Grondona y compañía por no poder pagarle el sueldo ni a los utileros, los dioses mediáticos se cegaron. El Titanic que con orgullo declamaba “que podía poner y sacar gobiernos” sufrió una resquebrajadura estructural. Un inocente error de cálculo que no previó el lugar de desesperación en el que estaban las autoridades del futbol y que fue agrandándose manifestandose con otros síntomas. El futbol ya no tenía el mismo bloque monocorde en los medios que el conflicto “campo vs gobierno”. El gobierno actuó con reflejos y así llegamos a la emotiva presentación de la ley llevada al parlamento por miles y miles en un acto inédito.
En este momento estamos.
El peor error que se puede cometer en estas nuevo escenario es subestimar las fuerzas del adversario tal como hizo el monopolio.
Creo entonces que ahora y quizá mas que nunca, debemos considerar algunos aspectos a mi modo de ver fundamentales y que trascienden la capacidad que tengan los legisladores del campo nacional y popular para generar los consensos necesarios.
El ejecutivo ya hizo su papel y lo seguirá haciendo, el legislativo tratará de aunar y cristalizar las fuerzas parlamentarias para lograr que el proyecto se apruebe con las lógicas modificaciones que supone su paso por el parlamento.
Pero.. ¿Qué podemos y debemos hacer entonces todos aquellos que queremos una política de comunicación democrática? Aca van algunas reflexiones.
Las próximas movidas retóricas de la gran bestia enardecida son de manual.
“Plan mordaza”
“Control de la “prensa libre”
“Plan chavista de persecución a la prensa”
“Criticas de Adepa, la iglesia y la SIP”
“Embajada americana cuestiona…”
“Agredieron instalaciones de ……”
Si sabemos cual es la batería de municiones con la que defenderán sus intereses, se trata de mojarles la pólvora. ¿Cómo? advirtiéndole a la población todas las operaciones por anticipado. Anticipemos a la población el NAPALM mediático con el que seremos bombardeados.
Uno, dos, tres, cien Capusotos
La inimitable figura del gran artista debe servir como ejemplo para reproducir ese maravilloso registro que maneja endiabladamente: La parodia. No solo se trata de uno de los modos mas efectivos que se han dado las clases populares para ridiculizar a los poderosos a lo largo de la historia, sino que es un registro que permite que nuestra salud resista a través de la alegría y la sonrisa. Sus burdas falacias serán inocuas si las subvertimos con la ironía.
Una , dos, tres, cien Marianas Moyanos
Desde su columna radial y televisiva esta analista de medios está marcando el ejemplo de lo que deben hacer todos aquellos que tienen la posibilidad de desmontar la permanente andanada de falacias que cometen los medios y sus escribas. Pongamos a trabajar a todos los que pueden realizar la tarea de analizar los discursos de los medios y desmontarlos. Sería a esta altura un error estratégico imperdonable que el gobierno democrático crea que esta discusión cultural, política y económica se puede ganar en una batalla de “aparatos” legislativos sin generar corrientes de opinión, sin demostrar lo que está en juego a la mayor cantidad posible de población. Son centenares los comunicadores, periodistas, semiólogos que han sido formados en una concepción popular y democrática de la comunicación y que soñaron desde hace décadas con el momento en el cual se discuta una nueva ley de la democracia.
Es el gobierno quien tiene que entender y aprovechar todos los recursos profesionales con los que cuenta en el seno del pueblo.
Arma secreta
Por último quizá la fundamental de las tareas es en la calle con nuestro pueblo.
Para eso tenemos un arma secreta que puede contrarrestar el napalm mediático.
Nosotros podemos utilizar una mágica oración que ellos no pueden: “Tomá leé el proyecto y sacá tus propias conclusiones”. Nosotros podemos interpelar a lo mejor de cada ciudadano y su capacidad individual de discernimiento. Ellos solo pueden “interpretarle” bajo el tamiz del miedo, la simplificación, la omisión o la canallada descarada en su cometido eterno de seguir construyendo “doñas Rosas”.
El monopolio cometió un nuevo error. Luego de omitir toda información sobre la ley y los foros de debate suponiendo que nunca llegaría al Congreso, ahora sale desesperadamente a vomitar por todos sus canales "el ataque a la prensa independiente”. Bien aprovechemos la difusión, mostrémosle a la mayoría de la gente de que se trata la nueva ley sin mediaciones, invitando a su lectura. Ahora que sacamos a los monopolios de la táctica de ningunearla, confiemos en generalizar el debate y que cada ciudadano sepa de qué se trata.
Será un proceso de discusión maravilloso que en el peor de los casos, aun cuando en las legislaturas salgan victoriosos los lobbistas de los monopolios y las valijas de Rendo, acarreará si lo sabemos aprovechar, un cambio cultural fundamental: la capa de invisibilidad de los medios de comunicación que los encubre como actores centrales de la política será finalmente descubierta, y ese cambio cultural, no hay Judas Iscariote alguno que pueda desempatarlo con votos no positivos.
Finalmente el proyecto de Ley de Servicios Audiovisuales llegó al Congreso.
Si el 29 de junio alguien le hubiera podido preguntar a los estrategas de la maquinaria mediática si era posible imaginarse este escenario, le hubiera resultado disparatado.
Para ellos se trataba solo de esperar dos años la transición inerte de un gobierno debilitado y desprestigiado hacia otro que domesticado, volviera todo a la “normalidad”.
Pero luego de los primeros días de euforia postelectoral, algunos síntomas comenzaron a demostrar que algo no iba del todo bien. Sus candidatos y alianzas electorales comenzaron a resquebrajarse antes de tiempo. Las peleas intestinas dentro del menú de políticos del lobby monopólico fue quizá el primer síntoma que les debía haber advertido que la suerte definitiva no estaba echada. "La pelota está picando y la oposición no se anima a tomarla" advertía desde su tribuna el jefe de los estancieros.
El error fundamental de todos modos, no vino de la banalidad y el egoísmo personal de los candidatos de plástico que suelen construir. El desliz “estructural” fue cometido por el propio grupo mediático que en un acto de soberbia extrema, intentó someter a mayores vejámenes a las autoridades del futbol local. Asi, ante el pedido de socorro desesperado de Grondona y compañía por no poder pagarle el sueldo ni a los utileros, los dioses mediáticos se cegaron. El Titanic que con orgullo declamaba “que podía poner y sacar gobiernos” sufrió una resquebrajadura estructural. Un inocente error de cálculo que no previó el lugar de desesperación en el que estaban las autoridades del futbol y que fue agrandándose manifestandose con otros síntomas. El futbol ya no tenía el mismo bloque monocorde en los medios que el conflicto “campo vs gobierno”. El gobierno actuó con reflejos y así llegamos a la emotiva presentación de la ley llevada al parlamento por miles y miles en un acto inédito.
En este momento estamos.
El peor error que se puede cometer en estas nuevo escenario es subestimar las fuerzas del adversario tal como hizo el monopolio.
Creo entonces que ahora y quizá mas que nunca, debemos considerar algunos aspectos a mi modo de ver fundamentales y que trascienden la capacidad que tengan los legisladores del campo nacional y popular para generar los consensos necesarios.
El ejecutivo ya hizo su papel y lo seguirá haciendo, el legislativo tratará de aunar y cristalizar las fuerzas parlamentarias para lograr que el proyecto se apruebe con las lógicas modificaciones que supone su paso por el parlamento.
Pero.. ¿Qué podemos y debemos hacer entonces todos aquellos que queremos una política de comunicación democrática? Aca van algunas reflexiones.
Las próximas movidas retóricas de la gran bestia enardecida son de manual.
“Plan mordaza”
“Control de la “prensa libre”
“Plan chavista de persecución a la prensa”
“Criticas de Adepa, la iglesia y la SIP”
“Embajada americana cuestiona…”
“Agredieron instalaciones de ……”
Si sabemos cual es la batería de municiones con la que defenderán sus intereses, se trata de mojarles la pólvora. ¿Cómo? advirtiéndole a la población todas las operaciones por anticipado. Anticipemos a la población el NAPALM mediático con el que seremos bombardeados.
Uno, dos, tres, cien Capusotos
La inimitable figura del gran artista debe servir como ejemplo para reproducir ese maravilloso registro que maneja endiabladamente: La parodia. No solo se trata de uno de los modos mas efectivos que se han dado las clases populares para ridiculizar a los poderosos a lo largo de la historia, sino que es un registro que permite que nuestra salud resista a través de la alegría y la sonrisa. Sus burdas falacias serán inocuas si las subvertimos con la ironía.
Una , dos, tres, cien Marianas Moyanos
Desde su columna radial y televisiva esta analista de medios está marcando el ejemplo de lo que deben hacer todos aquellos que tienen la posibilidad de desmontar la permanente andanada de falacias que cometen los medios y sus escribas. Pongamos a trabajar a todos los que pueden realizar la tarea de analizar los discursos de los medios y desmontarlos. Sería a esta altura un error estratégico imperdonable que el gobierno democrático crea que esta discusión cultural, política y económica se puede ganar en una batalla de “aparatos” legislativos sin generar corrientes de opinión, sin demostrar lo que está en juego a la mayor cantidad posible de población. Son centenares los comunicadores, periodistas, semiólogos que han sido formados en una concepción popular y democrática de la comunicación y que soñaron desde hace décadas con el momento en el cual se discuta una nueva ley de la democracia.
Es el gobierno quien tiene que entender y aprovechar todos los recursos profesionales con los que cuenta en el seno del pueblo.
Arma secreta
Por último quizá la fundamental de las tareas es en la calle con nuestro pueblo.
Para eso tenemos un arma secreta que puede contrarrestar el napalm mediático.
Nosotros podemos utilizar una mágica oración que ellos no pueden: “Tomá leé el proyecto y sacá tus propias conclusiones”. Nosotros podemos interpelar a lo mejor de cada ciudadano y su capacidad individual de discernimiento. Ellos solo pueden “interpretarle” bajo el tamiz del miedo, la simplificación, la omisión o la canallada descarada en su cometido eterno de seguir construyendo “doñas Rosas”.
El monopolio cometió un nuevo error. Luego de omitir toda información sobre la ley y los foros de debate suponiendo que nunca llegaría al Congreso, ahora sale desesperadamente a vomitar por todos sus canales "el ataque a la prensa independiente”. Bien aprovechemos la difusión, mostrémosle a la mayoría de la gente de que se trata la nueva ley sin mediaciones, invitando a su lectura. Ahora que sacamos a los monopolios de la táctica de ningunearla, confiemos en generalizar el debate y que cada ciudadano sepa de qué se trata.
Será un proceso de discusión maravilloso que en el peor de los casos, aun cuando en las legislaturas salgan victoriosos los lobbistas de los monopolios y las valijas de Rendo, acarreará si lo sabemos aprovechar, un cambio cultural fundamental: la capa de invisibilidad de los medios de comunicación que los encubre como actores centrales de la política será finalmente descubierta, y ese cambio cultural, no hay Judas Iscariote alguno que pueda desempatarlo con votos no positivos.
sábado, 22 de agosto de 2009
Fundan FARO de la Comunicación
Ayer, viernes 21 de agosto, se hizo efectivo el lanzamiento de FARO de la Comunicación, un agrupamiento político de periodistas, comunicadores sociales, blogueros, medios alternativos, profesores y estudiantes de comunicación social.
Con la presencia de 250 participantes de todo el país, se llevó a cabo la asamblea constitutiva en la sede de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN), Solís 1158, de la Capital Federal. La asamblea, convocada por Los 100, Agrupación de Periodistas y Trabajadores de la Comunicación, la FATPREN y la Comisión de Medios Nicolás Casullo en Carta Abierta, discutió el acta fundacional de la nueva entidad y eligió su comisión directiva.
La asamblea contó con la presencia del interventor del COMFER, Gabriel Mariotto, quien, en su exposición, remarcó el significado económico, político y simbólico que tiene la televisación gratuita del fútbol, así como la disolución del monopolio que el grupo Clarín tenía sobre el mismo. Reiteró la decisión de la presidenta de la República de presentar ante la Cámara de Diputados de la Nación el proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, debatida a lo largo y lo ancho del país, en reuniones, conferencias, seminarios y asambleas con la participación activa tanto de comunicadores como del público en general.
Se recibieron, además, las adhesiones del Secretario de Cultura de la Nación, Jorge Coscia; del Subsecretario General de la Presidencia de la Nación, Gustavo López; del Secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Homero M. Bibiloni; del Secretario General de la CGT, Hugo Moyano; del Vice Decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, Damián Loretti; del Coordinador General del COMFER Luis Lázzaro, del escritor Norberto Galasso; del dramaturgo Roberto Cossa; de los periodistas Orlando Barone, Miriam Lewin, Armando Vidal, Sergio Elguezabal, Edgardo Esteban y Alejandro Apo, entre muchos otros que adhirieron a la convocatoria.
Después de un debate sobre el proyecto de acta fundacional de la entidad, se dio por aprobada la misma según el texto que se acompaña.
Posteriormente, se puso en debate la realización de un seminario nacional e internacional a realizarse en la ciudad de Buenos Aires, entre los días 6 y 10 de noviembre del corriente año, sobre el tema Globalización, Monopolización de los Medios y Democracia en América Latina, de cuya organización se encomendó a las autoridades electas.
Finalmente se procedió a la elección de autoridades de FARO de la Comunicación, que recayó en los siguientes compañeros:
Presidente Hugo Barcia
Vicepresidente Gustavo Granero
Vocales: Rubén Corral, Jorge Delfín Calveti (FATPREN), Julio Fernández Baraibar, Enrique Masllorens (Los 100), Santiago Plaza (Comisión de Medios Nicolás Casullo en Carta Abierta), Mariana Baranchuk (Profesores y estudiantes de Comunicación Social), Javier González (Medios alternativos) y un miembro a nombrar por los blogueros.
Acta Fundacional
FARO de la Comunicación
Desde hace más de veinte años los medios de comunicación de masas en la Argentina y en América Latina han adquirido una significación que supera por lejos la influencia que en la opinión pública tuvieran en décadas anteriores.
En un momento en que el desarrollo tecnológico ofrece las condiciones objetivas para una profunda democratización de la comunicación social, los monopolios mediáticos han crecido en poder político, económico y social, llegando a convertirse en una verdadera amenaza a la propia convivencia democrática.
Un proceso de acelerada concentración empresarial, de extranjerización y globalización de sus estructuras societarias y financieras, y la idea neoliberal de achicar el Estado han dado como resultado un discurso uniforme, una implacable campaña de homogeneización ideológica de los consumidores y un papel decisivo en la resistencia a los procesos de transformación que asisten a nuestra sociedad desde 2003.
Frente a ello, en unidad y solidaridad con las ideas nacionales y populares, la conducción de la Federación de Trabajadores de Prensa (FATPREN), Los 100, Agrupación de Periodistas y Trabajadores de la Comunicación y la Comisión Nicolás Casullo de Medios Audiovisuales en Carta Abierta, hemos decidido constituir en el ámbito de la comunicación la agrupación FARO de la Comunicación.
FARO parte de reconocer que Argentina y América Latina constituyen sociedades caracterizadas por condicionamientos impuestos a su desarrollo y bienestar por parte del imperialismo y de sectores de poder concentrados, nacionales y supranacionales, sometidas a estructuras políticas, económicas y sociales de enorme injusticia, exclusión social y desigualdad y, a una fragmentación estatal en camino de superación, tal como las propuestas del MERCOSUR, UNASUR y ALBA lo demuestran.
Comprometidos con el derecho a una comunicación integral, FARO convoca a los periodistas, comunicadores, blogueros y trabajadores de prensa de todo el país, así como a especialistas, profesores y ensayistas en la materia, a luchar por la plena democratización de los medios, por la dignificación laboral de quienes se desempeñan en estos espacios profesionales, y por contenidos sociales, nacionales y populares en los medios de comunicación de masas.
Finalidad
FARO se constituye con la finalidad de promover una comunicación que responda a las necesidades de la sociedad, a la vez que estimule, cree y desarrolle esas necesidades, para alcanzar una Patria más justa, democrática y soberana.
Objetivos
Para ello nos proponemos los siguientes objetivos:
Promover una comunicación plural, diversa y democrática, donde la lengua como modo de expresión y contacto resguarde el carácter social, nacional y popular argentino.
Apoyar la aprobación e implementación de una Ley de SCA -Servicios de Comunicación Audiovisual- que exprese un marco regulatorio en beneficio de la democratización de la comunicación, de la plena libertad de expresión de todos y todas y, de los intereses nacionales y populares.
Fortalecer la comunicación popular, comunitaria, alternativa y libre, que promueva la difusión de contenidos plurales de interés local y nacional.
Ser parte y sustento, de las luchas de los trabajadores de prensa y sus organizaciones sindicales, que defienden el derecho a informar, salarios dignos y mejores condiciones de trabajo.
Generar nexos de coordinación con todos los sectores que integran nuestro campo nacional y popular para movilizar acciones conjuntas.
Actividades y líneas de acción
A modo enunciativo algunas de las actividades que nos proponemos desarrollar son:
Seguimiento y control de las acciones de los tres Poderes en los temas de comunicación y medios.
Seguimiento de las violaciones al derecho a la comunicación y su consecuente denuncia pública y –si cabe- judicial.
Seguimiento de los medios, creando al efecto un Observatorio de Medios, o participando en aquellos ya existentes.
Defensa de los trabajadores de prensa y los comunicadores sociales ante presiones, agresiones, persecuciones, maltratos o despidos por parte de la patronal mediática a consecuencia de sus convicciones.
Desarrollo de investigaciones, estudios, foros, debates, seminarios y publicaciones sobre medios y la comunicación social.
Coordinación con los movimientos sociales y políticos, universidades, centros de estudio en general y entidades gubernamentales, vinculadas a nuestra esfera de acción, así como entidades y asociaciones latinoamericanas del mismo sector.
Activa participación en el desarrollo de políticas de comunicación y contenidos que expresen el sentir nacional y popular.
Con la presencia de 250 participantes de todo el país, se llevó a cabo la asamblea constitutiva en la sede de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN), Solís 1158, de la Capital Federal. La asamblea, convocada por Los 100, Agrupación de Periodistas y Trabajadores de la Comunicación, la FATPREN y la Comisión de Medios Nicolás Casullo en Carta Abierta, discutió el acta fundacional de la nueva entidad y eligió su comisión directiva.
La asamblea contó con la presencia del interventor del COMFER, Gabriel Mariotto, quien, en su exposición, remarcó el significado económico, político y simbólico que tiene la televisación gratuita del fútbol, así como la disolución del monopolio que el grupo Clarín tenía sobre el mismo. Reiteró la decisión de la presidenta de la República de presentar ante la Cámara de Diputados de la Nación el proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, debatida a lo largo y lo ancho del país, en reuniones, conferencias, seminarios y asambleas con la participación activa tanto de comunicadores como del público en general.
Se recibieron, además, las adhesiones del Secretario de Cultura de la Nación, Jorge Coscia; del Subsecretario General de la Presidencia de la Nación, Gustavo López; del Secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Homero M. Bibiloni; del Secretario General de la CGT, Hugo Moyano; del Vice Decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, Damián Loretti; del Coordinador General del COMFER Luis Lázzaro, del escritor Norberto Galasso; del dramaturgo Roberto Cossa; de los periodistas Orlando Barone, Miriam Lewin, Armando Vidal, Sergio Elguezabal, Edgardo Esteban y Alejandro Apo, entre muchos otros que adhirieron a la convocatoria.
Después de un debate sobre el proyecto de acta fundacional de la entidad, se dio por aprobada la misma según el texto que se acompaña.
Posteriormente, se puso en debate la realización de un seminario nacional e internacional a realizarse en la ciudad de Buenos Aires, entre los días 6 y 10 de noviembre del corriente año, sobre el tema Globalización, Monopolización de los Medios y Democracia en América Latina, de cuya organización se encomendó a las autoridades electas.
Finalmente se procedió a la elección de autoridades de FARO de la Comunicación, que recayó en los siguientes compañeros:
Presidente Hugo Barcia
Vicepresidente Gustavo Granero
Vocales: Rubén Corral, Jorge Delfín Calveti (FATPREN), Julio Fernández Baraibar, Enrique Masllorens (Los 100), Santiago Plaza (Comisión de Medios Nicolás Casullo en Carta Abierta), Mariana Baranchuk (Profesores y estudiantes de Comunicación Social), Javier González (Medios alternativos) y un miembro a nombrar por los blogueros.
Acta Fundacional
FARO de la Comunicación
Desde hace más de veinte años los medios de comunicación de masas en la Argentina y en América Latina han adquirido una significación que supera por lejos la influencia que en la opinión pública tuvieran en décadas anteriores.
En un momento en que el desarrollo tecnológico ofrece las condiciones objetivas para una profunda democratización de la comunicación social, los monopolios mediáticos han crecido en poder político, económico y social, llegando a convertirse en una verdadera amenaza a la propia convivencia democrática.
Un proceso de acelerada concentración empresarial, de extranjerización y globalización de sus estructuras societarias y financieras, y la idea neoliberal de achicar el Estado han dado como resultado un discurso uniforme, una implacable campaña de homogeneización ideológica de los consumidores y un papel decisivo en la resistencia a los procesos de transformación que asisten a nuestra sociedad desde 2003.
Frente a ello, en unidad y solidaridad con las ideas nacionales y populares, la conducción de la Federación de Trabajadores de Prensa (FATPREN), Los 100, Agrupación de Periodistas y Trabajadores de la Comunicación y la Comisión Nicolás Casullo de Medios Audiovisuales en Carta Abierta, hemos decidido constituir en el ámbito de la comunicación la agrupación FARO de la Comunicación.
FARO parte de reconocer que Argentina y América Latina constituyen sociedades caracterizadas por condicionamientos impuestos a su desarrollo y bienestar por parte del imperialismo y de sectores de poder concentrados, nacionales y supranacionales, sometidas a estructuras políticas, económicas y sociales de enorme injusticia, exclusión social y desigualdad y, a una fragmentación estatal en camino de superación, tal como las propuestas del MERCOSUR, UNASUR y ALBA lo demuestran.
Comprometidos con el derecho a una comunicación integral, FARO convoca a los periodistas, comunicadores, blogueros y trabajadores de prensa de todo el país, así como a especialistas, profesores y ensayistas en la materia, a luchar por la plena democratización de los medios, por la dignificación laboral de quienes se desempeñan en estos espacios profesionales, y por contenidos sociales, nacionales y populares en los medios de comunicación de masas.
Finalidad
FARO se constituye con la finalidad de promover una comunicación que responda a las necesidades de la sociedad, a la vez que estimule, cree y desarrolle esas necesidades, para alcanzar una Patria más justa, democrática y soberana.
Objetivos
Para ello nos proponemos los siguientes objetivos:
Promover una comunicación plural, diversa y democrática, donde la lengua como modo de expresión y contacto resguarde el carácter social, nacional y popular argentino.
Apoyar la aprobación e implementación de una Ley de SCA -Servicios de Comunicación Audiovisual- que exprese un marco regulatorio en beneficio de la democratización de la comunicación, de la plena libertad de expresión de todos y todas y, de los intereses nacionales y populares.
Fortalecer la comunicación popular, comunitaria, alternativa y libre, que promueva la difusión de contenidos plurales de interés local y nacional.
Ser parte y sustento, de las luchas de los trabajadores de prensa y sus organizaciones sindicales, que defienden el derecho a informar, salarios dignos y mejores condiciones de trabajo.
Generar nexos de coordinación con todos los sectores que integran nuestro campo nacional y popular para movilizar acciones conjuntas.
Actividades y líneas de acción
A modo enunciativo algunas de las actividades que nos proponemos desarrollar son:
Seguimiento y control de las acciones de los tres Poderes en los temas de comunicación y medios.
Seguimiento de las violaciones al derecho a la comunicación y su consecuente denuncia pública y –si cabe- judicial.
Seguimiento de los medios, creando al efecto un Observatorio de Medios, o participando en aquellos ya existentes.
Defensa de los trabajadores de prensa y los comunicadores sociales ante presiones, agresiones, persecuciones, maltratos o despidos por parte de la patronal mediática a consecuencia de sus convicciones.
Desarrollo de investigaciones, estudios, foros, debates, seminarios y publicaciones sobre medios y la comunicación social.
Coordinación con los movimientos sociales y políticos, universidades, centros de estudio en general y entidades gubernamentales, vinculadas a nuestra esfera de acción, así como entidades y asociaciones latinoamericanas del mismo sector.
Activa participación en el desarrollo de políticas de comunicación y contenidos que expresen el sentir nacional y popular.
sábado, 15 de agosto de 2009
Resúmen semanal de noticias
Por Daniel Calabrese
Mientras TNbaum se ponía histérico frente a Rossi – (Si lo hubiera tenido presente Ernestina, perdón Ernesto al diputado ¿Lo habría arañado al mejor estilo Gallardo?)
Mientras Carrió volvía a su habitual trabajo pregonando el acabose por todos los medios , después de sus vacaciones en donde , según ella misma contara, tuvo la ocasión de platicar con Miki Mouse.
Mientras los patrones de ambos masticaban la derrota por la pérdida multimillonaria de la transmisión monopólica del futbol.
Estas otras cosas también ocurrieron en la Argentina.
-El INTA creó bioinsecticidas contra el dengue y el Mal de Chagas. Fueron fabricados sobre la base de microorganismos patógenos para eliminar los insectos que los transmiten.
-Hallazgo de científicos argentinos. Un equipo de científicos argentinos del Conicet descubrió un mecanismo que hace que el sistema de defensas del organismo se frene y silencie. El hallazgo podría utilizarse para mejorar tratamientos de cáncer, diabetes y esclerosis múltiple. (¿Se acuerdan cuando Cavallo los mandó a lavar los platos?)
-La Argentina está por venderle un reactor nuclear a Holanda
INVAP, la empresa estatal de tecnología, junto al grupo español Isolux están por cerrar un contrato de 350 millones de euros para un aparato de 80 MW térmicos
-Aumento para jubilados. (¿se acuerdan cuando Carrió pronosticaba que a dos meses de la estatización de las AFJP los jubilados no iban a poder cobrar?)
-Siemens retiró del IADI su demanda de mas de trescientos millones de dólares contra el Estado Nacional Argentino. (¿Se acuerdan como nos atemorizaban con los juicios en el exterior?)
-Macri desalojó un centro cultural en Almagro
-Macri desalojó también otro Centro Cultural argentino - uruguayo dirigido por la hermana de Alfredo Zitarroza en Villa Pueyrredón.
Mientras TNbaum se ponía histérico frente a Rossi – (Si lo hubiera tenido presente Ernestina, perdón Ernesto al diputado ¿Lo habría arañado al mejor estilo Gallardo?)
Mientras Carrió volvía a su habitual trabajo pregonando el acabose por todos los medios , después de sus vacaciones en donde , según ella misma contara, tuvo la ocasión de platicar con Miki Mouse.
Mientras los patrones de ambos masticaban la derrota por la pérdida multimillonaria de la transmisión monopólica del futbol.
Estas otras cosas también ocurrieron en la Argentina.
-El INTA creó bioinsecticidas contra el dengue y el Mal de Chagas. Fueron fabricados sobre la base de microorganismos patógenos para eliminar los insectos que los transmiten.
-Hallazgo de científicos argentinos. Un equipo de científicos argentinos del Conicet descubrió un mecanismo que hace que el sistema de defensas del organismo se frene y silencie. El hallazgo podría utilizarse para mejorar tratamientos de cáncer, diabetes y esclerosis múltiple. (¿Se acuerdan cuando Cavallo los mandó a lavar los platos?)
-La Argentina está por venderle un reactor nuclear a Holanda
INVAP, la empresa estatal de tecnología, junto al grupo español Isolux están por cerrar un contrato de 350 millones de euros para un aparato de 80 MW térmicos
-Aumento para jubilados. (¿se acuerdan cuando Carrió pronosticaba que a dos meses de la estatización de las AFJP los jubilados no iban a poder cobrar?)
-Siemens retiró del IADI su demanda de mas de trescientos millones de dólares contra el Estado Nacional Argentino. (¿Se acuerdan como nos atemorizaban con los juicios en el exterior?)
-Macri desalojó un centro cultural en Almagro
-Macri desalojó también otro Centro Cultural argentino - uruguayo dirigido por la hermana de Alfredo Zitarroza en Villa Pueyrredón.
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jueves, 13 de agosto de 2009
Argumentos en la discusión por las tarifas. A proposito del método.
Por Ruben Garrido.
El otro día leía en un blog una nota que denunciaba el uso partidista que hacían ciertos medios de comunicación (mayoritarios) con el tema del aumento de la tarifa del gas.
Digo partidista y no político ya que todo uso de la comunicación de masas, por acción u omisión es político.
Partidista en el sentido de tomar partido (en sus casos de oposición rabiosa a un gobierno que esboza una política redistributiva, incluyente y de rescate de un proyecto nacional) y de hacerlo en una forma que, tras un discurso de objetividad e independencia, lo que hace es presentar y acomodar realidades a antojo de sus intereses.
Hubo escribas que indignados demostraban que ellos no habían recibido aumentos y que sus consumos de gas eran moderados y prudentes, queriendo demostrar con ello que:
a) el tarifazo no era masivo sino minoritario
b) que no era indiscriminado sino selectivo (se aplicaba a los que tenían un consumo excesivo, sinónimo de derroche y buen vivir)
No es mi intención discutir tales afirmaciones sino el método utilizado para alcanzarlas.
Ese método, la presentación de casos individuales, es el mismo que se le critica (bien criticado) al usado por el monopolio clarinete en sus diferentes medios.
El recurrir a experiencia personales (propias o de conocidos) para probar y sostener afirmaciones generales puede ser un buen recurso propagandístico pero nunca el camino para acceder a la verdad.
Como recurso propagandístico su efectividad, su capacidad de convencimiento, estará dada no sólo por el recurso en sí (su forma y contenido) sino además por la capacidad de difusión, cosa en la que la banda de clarinetistas se impone cómodamente.
La realidad es lo suficientemente variada como para encontrar experiencias individuales que prueben la más vasta imaginería de afirmaciones.
E igualmente, más allá que desde los distintos blogs se encontraran 100 ejemplos que probaran una determinada afirmación, bastaría que los clarinetistas expusieran uno solo que probara lo contrario para lograr (gracias a su poder de difusión) una llegada mucho mayor.
No se malentienda lo que digo. No afirmo que mientras no se tenga una posición dominante en la difusión no se puede contraponer discursos al manejado por esa prensa “musical”.
Lo que digo es que el método de demostración de esas realidades ocultadas no puede afirmar el método usado para ocultarlas.
Finalmente, y sobre el caso del gas que fue una excusa para hablar de estas otras cosas, la CGT, que cuenta con una organización que le permite una capacidad mucho más amplia y profunda para recolectar experiencias individuales, fue crítica de la medida (los que más consumen no son siempre los que más tienen) sin por ello sumarse al afinado coro de la oposición al modelo.
Ruben Garrido
Es sociologo, residiendo actualmente en Ecuador pero siempre atento a las cuestiones sociales, comunicacionales y politicas de nuestra bendita patria.
El otro día leía en un blog una nota que denunciaba el uso partidista que hacían ciertos medios de comunicación (mayoritarios) con el tema del aumento de la tarifa del gas.
Digo partidista y no político ya que todo uso de la comunicación de masas, por acción u omisión es político.
Partidista en el sentido de tomar partido (en sus casos de oposición rabiosa a un gobierno que esboza una política redistributiva, incluyente y de rescate de un proyecto nacional) y de hacerlo en una forma que, tras un discurso de objetividad e independencia, lo que hace es presentar y acomodar realidades a antojo de sus intereses.
Hubo escribas que indignados demostraban que ellos no habían recibido aumentos y que sus consumos de gas eran moderados y prudentes, queriendo demostrar con ello que:
a) el tarifazo no era masivo sino minoritario
b) que no era indiscriminado sino selectivo (se aplicaba a los que tenían un consumo excesivo, sinónimo de derroche y buen vivir)
No es mi intención discutir tales afirmaciones sino el método utilizado para alcanzarlas.
Ese método, la presentación de casos individuales, es el mismo que se le critica (bien criticado) al usado por el monopolio clarinete en sus diferentes medios.
El recurrir a experiencia personales (propias o de conocidos) para probar y sostener afirmaciones generales puede ser un buen recurso propagandístico pero nunca el camino para acceder a la verdad.
Como recurso propagandístico su efectividad, su capacidad de convencimiento, estará dada no sólo por el recurso en sí (su forma y contenido) sino además por la capacidad de difusión, cosa en la que la banda de clarinetistas se impone cómodamente.
La realidad es lo suficientemente variada como para encontrar experiencias individuales que prueben la más vasta imaginería de afirmaciones.
E igualmente, más allá que desde los distintos blogs se encontraran 100 ejemplos que probaran una determinada afirmación, bastaría que los clarinetistas expusieran uno solo que probara lo contrario para lograr (gracias a su poder de difusión) una llegada mucho mayor.
No se malentienda lo que digo. No afirmo que mientras no se tenga una posición dominante en la difusión no se puede contraponer discursos al manejado por esa prensa “musical”.
Lo que digo es que el método de demostración de esas realidades ocultadas no puede afirmar el método usado para ocultarlas.
Finalmente, y sobre el caso del gas que fue una excusa para hablar de estas otras cosas, la CGT, que cuenta con una organización que le permite una capacidad mucho más amplia y profunda para recolectar experiencias individuales, fue crítica de la medida (los que más consumen no son siempre los que más tienen) sin por ello sumarse al afinado coro de la oposición al modelo.
Ruben Garrido
Es sociologo, residiendo actualmente en Ecuador pero siempre atento a las cuestiones sociales, comunicacionales y politicas de nuestra bendita patria.
sábado, 25 de julio de 2009
Aquí están, éstos son
Por Mario Toer *
Pasados algunos días desde las elecciones muchas son las interpretaciones que se han venido conociendo y puede decirse que en buena medida coinciden en aspectos centrales. Es extendida la consideración de que la experiencia que venimos transitando es muy valiosa pero se careció de recursos para enfrentar al bloque dominante una vez que éste salió de su sorpresa y atonía y desplegó todo su potencial para detener la confluencia popular en ciernes. Las carencias pueden explicarse de diferente manera pero lo cierto es que nadie venía tallando como para contar con la experiencia y la sabiduría que la dureza de la confrontación requería.
Resulta unánime el destaque del papel de los medios como elemento articulador de la contraofensiva reaccionaria, llevada a cabo de manera impiadosa, rigurosa, contundente, desvergonzada y con notable pericia profesional. Quizá lo que cuesta un poco más asumir es que cuando se avanza, esos recursos van a operar de la manera que lo hicieron. Así viene ocurriendo en otras latitudes de nuestra América. Hoy por hoy ya son un dato de la realidad y continuarán con su sórdido despliegue. Para eso están. En cualquier caso, va quedando más claro que, si bien la inventiva de la cadena mediática es inconmensurable, es por demás naïf darles flancos que van a ser explotados hasta la extenuación. El cuidado y el ingenio para contrarrestar semejantes operativos merecen intensificarse. Podemos ser mucho más perseverantes y creativos y nunca debemos subestimar su capacidad para hacer daño.
Así las cosas, para retomar la iniciativa se requiere metabolizar la experiencia, aprender de los errores y comenzar a darle consistencia a todo aquello que nos faltó. Paradójicamente, uno de los saldos más ricos que quedaron de la campaña es una amplia militancia que no quiere bajar los brazos. Y aquí aparece la primera responsabilidad, con un buen número de liderazgos claves implicados, de arriba abajo. La demanda, el clamor apunta a constituir instancias, redes, que no dispersen esfuerzos y potencien las ganas de hacer sentir las propias fuerzas. Bien nos valdría aprender de nuestros hermanos uruguayos y constituir espacios donde las diferencias puedan procesarse sin que sean motivo de enemistades o pugnas por figuraciones de menor cuantía.
Todo parece indicar que NK ha comenzado a moverse en la perspectiva de reunir a quienes resultan inequívocamente confiables al interior del PJ con la intención de desplazar a los oportunistas de diverso pelaje y a quienes se ofrecen con escaso pudor para liderar el curso de la restauración reaccionaria. Puede que sea el camino más aconsejable para no regalar semejante estructura al campo contrario. Y que las internas abiertas contribuyan al debate y la construcción de fuerza propia. Puede suponerse también que serán posibles nexos más consistentes con quienes no pertenecen al PJ y quieren ser de la partida. Así nos lo expresó NK en la Asamblea de Carta Abierta. Pero esto no tiene que significar, más bien todo lo contrario, que este amplio espectro de variantes que no se reconocen parte del justicialismo se queden a la expectativa. Hoy urge convocar a una amplia confluencia de quienes no queremos ceder terreno, queremos cuidar lo que tenemos y seguir avanzando, tanto por arriba como en los ámbitos de trabajo y estudio. Mostrar que juntos podemos pretender que hay un mundo por ganar. Quedarán afuera los que, como lo enfatiza Emir Sader en su nota del 15/7, siguen aferrados al señalamiento del presunto cambalache donde supuestamente todo da igual y se empeñan en la mera crítica que termina siendo destructiva. Es de esperar que se sumen, en cambio, quienes como Sabbatella no dejan de recordarnos la necesidad de que nos afirmemos en el piso común desde donde partimos. Medidas indispensables que atiendan a los más necesitados habrán de requerir espaldas más anchas. Iniciativas que permitan revelar las diferencias entre los opositores requerirán miradas más perspicaces.
No son tiempos de lamentaciones ni angustias paralizantes. Sobran los tiempos peores en nuestra historia pasada. Nos hemos sincerado y nos conocemos mejor. Hace seis años no había nadie. Hoy podemos empezar a contar con uno de cada tres.
* Profesor titular de Sociología y Política Latinoamericana (UBA), secretario adjunto del gremio docente Feduba.
Pasados algunos días desde las elecciones muchas son las interpretaciones que se han venido conociendo y puede decirse que en buena medida coinciden en aspectos centrales. Es extendida la consideración de que la experiencia que venimos transitando es muy valiosa pero se careció de recursos para enfrentar al bloque dominante una vez que éste salió de su sorpresa y atonía y desplegó todo su potencial para detener la confluencia popular en ciernes. Las carencias pueden explicarse de diferente manera pero lo cierto es que nadie venía tallando como para contar con la experiencia y la sabiduría que la dureza de la confrontación requería.
Resulta unánime el destaque del papel de los medios como elemento articulador de la contraofensiva reaccionaria, llevada a cabo de manera impiadosa, rigurosa, contundente, desvergonzada y con notable pericia profesional. Quizá lo que cuesta un poco más asumir es que cuando se avanza, esos recursos van a operar de la manera que lo hicieron. Así viene ocurriendo en otras latitudes de nuestra América. Hoy por hoy ya son un dato de la realidad y continuarán con su sórdido despliegue. Para eso están. En cualquier caso, va quedando más claro que, si bien la inventiva de la cadena mediática es inconmensurable, es por demás naïf darles flancos que van a ser explotados hasta la extenuación. El cuidado y el ingenio para contrarrestar semejantes operativos merecen intensificarse. Podemos ser mucho más perseverantes y creativos y nunca debemos subestimar su capacidad para hacer daño.
Así las cosas, para retomar la iniciativa se requiere metabolizar la experiencia, aprender de los errores y comenzar a darle consistencia a todo aquello que nos faltó. Paradójicamente, uno de los saldos más ricos que quedaron de la campaña es una amplia militancia que no quiere bajar los brazos. Y aquí aparece la primera responsabilidad, con un buen número de liderazgos claves implicados, de arriba abajo. La demanda, el clamor apunta a constituir instancias, redes, que no dispersen esfuerzos y potencien las ganas de hacer sentir las propias fuerzas. Bien nos valdría aprender de nuestros hermanos uruguayos y constituir espacios donde las diferencias puedan procesarse sin que sean motivo de enemistades o pugnas por figuraciones de menor cuantía.
Todo parece indicar que NK ha comenzado a moverse en la perspectiva de reunir a quienes resultan inequívocamente confiables al interior del PJ con la intención de desplazar a los oportunistas de diverso pelaje y a quienes se ofrecen con escaso pudor para liderar el curso de la restauración reaccionaria. Puede que sea el camino más aconsejable para no regalar semejante estructura al campo contrario. Y que las internas abiertas contribuyan al debate y la construcción de fuerza propia. Puede suponerse también que serán posibles nexos más consistentes con quienes no pertenecen al PJ y quieren ser de la partida. Así nos lo expresó NK en la Asamblea de Carta Abierta. Pero esto no tiene que significar, más bien todo lo contrario, que este amplio espectro de variantes que no se reconocen parte del justicialismo se queden a la expectativa. Hoy urge convocar a una amplia confluencia de quienes no queremos ceder terreno, queremos cuidar lo que tenemos y seguir avanzando, tanto por arriba como en los ámbitos de trabajo y estudio. Mostrar que juntos podemos pretender que hay un mundo por ganar. Quedarán afuera los que, como lo enfatiza Emir Sader en su nota del 15/7, siguen aferrados al señalamiento del presunto cambalache donde supuestamente todo da igual y se empeñan en la mera crítica que termina siendo destructiva. Es de esperar que se sumen, en cambio, quienes como Sabbatella no dejan de recordarnos la necesidad de que nos afirmemos en el piso común desde donde partimos. Medidas indispensables que atiendan a los más necesitados habrán de requerir espaldas más anchas. Iniciativas que permitan revelar las diferencias entre los opositores requerirán miradas más perspicaces.
No son tiempos de lamentaciones ni angustias paralizantes. Sobran los tiempos peores en nuestra historia pasada. Nos hemos sincerado y nos conocemos mejor. Hace seis años no había nadie. Hoy podemos empezar a contar con uno de cada tres.
* Profesor titular de Sociología y Política Latinoamericana (UBA), secretario adjunto del gremio docente Feduba.
martes, 21 de julio de 2009
El triunfo de la virtualidad absoluta
Por José Pablo Feinmann
Hacia mediados de los noventa llamé a mi buen amigo Jean Baudrillard. Sabía que no andaba bien, pero todavía le quedaba una gran misión. Le correspondía a él. Yo había desarrollado una tesis sobre el poder de los medios para sujetar a los sujetos, que era una fórmula de Foucault. Pero el gran Michel no pudo tratar a fondo la cuestión del poder de los medios. Murió un poco abruptamente. Mi trabajo residía en demostrar que lo comunicacional era la revolución de la derecha, que no existía revolución que se le igualara en mucho tiempo. Miren, señores, hemos desarrollado un dispositivo tan poderoso que atraparemos sus conciencias en todos los terrenos posibles. En especial, los del entretenimiento.
Pero, ¡esto ya había ocurrido! La Revolución Comunicacional (vale decir: el poder del Imperio para mentir tan poderosamente que esa mentira era la verdad y se introducía en las subjetividades de los pasivos receptores como tal) había tenido un despegue increíble. ¡Tan espectacular, tan deslumbrante como un viaje a la Luna! Y fue el viaje a la Luna. La más grande patraña de la Historia. El que siga sosteniendo que no fue así, que no fue fraguado, que no fue virtualidad pura, creación del poder virtual, del arte del simulacro, del arte de “crear” la realidad, una realidad que no es real porque no tiene espesor, no es ontológica, no entenderá nada. Lo virtual no es el Ser. Es lo virtual. ¿Cómo un alma creativa puede resistirse a esta tesis? Que llegaron a la Luna en otro acto prometeico de la bendita modernidad no es más que otro cuento en la línea de la revolución industrial del siglo XIX, la máquina de vapor, el tren, el remington. No, esto es algo distinto, revolucionario. Lo sorprendente, lo que revela la nueva y renovada fuerza del poder, incluso su imaginación inagotable es... ¡que no fueron a la Luna! Hicieron así: llamaron a Werner von Braun, el sabio nacional socialista que estuvo a punto de ganar la guerra para Hitler, que alcanzó a tirar unas cuantas V2 sobre Londres pero los yanquis se le adelantaron con la atómica en Hiroshima. Pero no por eso olvidaron a Wernher. Lo llamaron: “Vea, von Braun, usted es muy inteligente y ahora necesitamos unirnos todos contra el nuevo enemigo del Occidente cristiano y democrático: los sucios rojos”, le dijo Henry Kissinger, que estuvo en todos los lados donde hubo que estar. El Mal es omnipresente. Kissinger continuó: “Usted sabe que los rojos nos infligieron una dura derrota con ese Sputnik que arrojaron al espacio. Para colmo, la tripulante, esa puta perrita Laika, murió y todo el mundo derramó lágrimas comunistas por ella”. “¿Qué necesitan ahora?, preguntó Wernher. “Sencillo: mandar el hombre a la Luna”, dijo Kissinger. “No es posible”, negó el gran von Braun. “Estuve trabajando en eso y por ahora es imposible. Pero no se desanime, amigo Kissinger.” Y largó una carcajada. “¿De qué se ríe?”, preguntó Kissinger. “Oh, de las vueltas de la vida”, confesó von Braun. “Aquí estamos usted y yo trabajando para una potencia extranjera. Usted, un sucio judío. Yo, un ario puro. De haberlo pescado en Alemania le hacía conocer Auschwitz, amigo Kissinger.” “Pero eso no ocurrió. Y entienda: América, para mí, no es una potencia extranjera. Es un país poblado por muchos e inteligentes judíos en puestos de poder.” “Oh, mister Kissinger. ‘Judío inteligente’ es un pleonasmo. No hay uno que no lo sea. Por eso los exterminábamos en Alemania. Se devoraban el país y los arios puros son medio idiotas, usted sabe. Ha leído a Nietzsche, sin duda.” “Volvamos a lo nuestro, Wernher von. De modo que no puede mandarnos ni un maldito astronauta a la Luna.” “Imposible por ahora. ¿Pero no es éste el país del show, del espectáculo, de la creación mediática? ¡Consígame a Stanley Kubrick!” Al día siguiente, Kubrick se reunía con von Braun. “Oye, Stanley, yo no puedo mandar todavía un hombre a la Luna y los malditos soviéticos siguen al frente en la carrera espacial. ¿Qué sugieres?” Kubrick, un genio con una enorme confianza en su genio, un genio que sabía que lo era, dice: “La solución es sencilla: hagamos una remake de 2001. Hagamos otra ‘odisea del espacio’. Pero en algún lugar secreto de California”. Llaman a Nixon. Nixon entiende de inmediato. Hombre inteligente, sólo acaso con un ultrapatológico “complejo de Dios” que le permitía arrojar millares de bombas sobre cientos de miles de seres humanos en nombre de la causa del Occidente cristiano, bien acompañado, por cierto, por Robert McNamara (cuya muerte durante estos días el entero mundo llora menos los millones que están bajo tierra gracias a su eficacia demoledora llevada a cabo con el aporte inestimable del patriótico asesino de masas Curtis Le May), Nixon respalda en todo al genial Stanley Kubrick y al inestimable von Braun. Viajan a California y llaman a todo el equipo de producción de 2001. En poco tiempo el set está construido. Es una obra maestra. Lo demás es sencillo. Eso hicieron: un simulacro perfecto. La primera obra maestra de la construcción de la realidad a partir de los medios. Todos vieron por televisión a Armstrong y sus amigos alunizar en un set de California. Nixon hablaba con ellos. “¿Cómo va todo, muchachos?” “Bien, señor presidente. Es maravilloso haber llegado a la Luna.” Nixon, que estaba junto a von Braun, a Kubrick y a McNamara –que había dejado por un instante de arrojar bombas incendiarias sobre Vietnam, bombas que mataban cien mil civiles por noche, una minucia—, se despanzurraba de risa. “¡Somos unos hijos de perra!”, exclamaba. “¡Tenemos engañados a todos los idiotas de este mundo!” Kubrick, exaltado, vociferaba: “¡Es el triunfo del show sobre la realidad! La realidad ha sido abolida. Ha muerto. No hay realidad. Sólo construcción de la realidad. Sólo show. Simulacro. Mentira. ¡Ya no hay ser! Las cosas ya no son. Son virtuales. Se ven por televisión y el entero mundo las cree”. Era tan brillante ese ególatra neurótico que se expresaba con los conceptos de Baudrillard antes de éste siquiera los hubiera pensado.
Por eso a mediados de los noventa llamé a mi amigo francés. Era él quien tendría que haber fundamentado la importancia de ese hecho: Del poderoso hecho de no-haber-ido-a-la-Luna. ¡Que libro para vos, Jean! El viaje a la Luna no ha tenido lugar. Armstrong no ha tenido lugar. Yo te conocía bien. Te leí atentamente. Fuiste el mejor de los posmodernos. El que dio en el clavo del nuevo poder absoluto. Te pusiste contento cuando te mandé mis primeras notas, que luego incluí en ese grueso libro de filosofía que ahora anda por ahí. ¿Recuerdas, Jean? Decía: “Según la Ontología Negativa de Baudrillard el Ser está en todas partes y en ninguna. No puede haber ontología de lo virtual (...) Al final de su largo periplo la razón occidental no es. Se ha evaporado. Es simulacro. Y el simulacro no tiene nada que ver con el Ser. El mundo está poblado, constituido por imágenes y las imágenes son el ‘mundo’. No hay ‘mundo’. El ‘mundo’ ha muerto. Porque el mundo era el mundo ‘real’. Y lo ‘real’ ha muerto” (La filosofía y el barro de la historia, Planeta, p. 720). ¿Cómo no aprovechaste este tema, Jean? Es el punto exacto en que se inaugura el mundo de lo virtual. En que se asesina la realidad. Eso que vos, en uno de tus mejores libros, llamaste El crimen perfecto. Bien, el llamado “viaje a la Luna” es el crimen perfecto. El crimen de la realidad. El crimen de la verdad. De una verdad, pero no de otra. El mundo queda inaugurado como mundo virtual. Como verdad virtual. Se ve por televisión.
Señores, ustedes no fueron a la Luna y eso me parece mucho más admirable que si mediocremente, realmente, sumidos en la tosca realidad-real hubieran ido. Pero no fueron. Crearon todo el gran relato. Demostraron que la entera humanidad puede ser engañada. Crearon la nueva era. La del poder de lo virtual mediático. Hoy vivimos inmersos en ese mundo. Y van a ver: el señor De Narváez (y perdón por esta recurrencia a nuestra exigua política nacional en medio de tanta genialidad desbocada) dará, en el año 2011, su discurso de final de campaña desde Saturno. Con traje de astronauta y en medio de llamaradas espectaculares. Superiores a las de Lo que el viento se llevó. Y todo lo habrán hecho los realizadores de Matrix en un set remoto, inhallable de la Patagonia. Y todos dirán: “Si este hombre pudo ir a Saturno, ¿cómo no va a sacar a la Argentina de su eterna postergación?” Entre tanto, millones de clones de De Narváez recorrerán el país hablando cálidamente con la gente, escuchando sus problemas. Y la gente dirá: “Este hombre está en todas partes. Escucha a todos. Entra en todos los hogares”. Y alguien, por fin, dirá la verdad: “Para mí, es Dios”. Y lo será. Porque el que se apodere de la nuevas tecnologías comunicacionales, será Dios.
Hacia mediados de los noventa llamé a mi buen amigo Jean Baudrillard. Sabía que no andaba bien, pero todavía le quedaba una gran misión. Le correspondía a él. Yo había desarrollado una tesis sobre el poder de los medios para sujetar a los sujetos, que era una fórmula de Foucault. Pero el gran Michel no pudo tratar a fondo la cuestión del poder de los medios. Murió un poco abruptamente. Mi trabajo residía en demostrar que lo comunicacional era la revolución de la derecha, que no existía revolución que se le igualara en mucho tiempo. Miren, señores, hemos desarrollado un dispositivo tan poderoso que atraparemos sus conciencias en todos los terrenos posibles. En especial, los del entretenimiento.
Pero, ¡esto ya había ocurrido! La Revolución Comunicacional (vale decir: el poder del Imperio para mentir tan poderosamente que esa mentira era la verdad y se introducía en las subjetividades de los pasivos receptores como tal) había tenido un despegue increíble. ¡Tan espectacular, tan deslumbrante como un viaje a la Luna! Y fue el viaje a la Luna. La más grande patraña de la Historia. El que siga sosteniendo que no fue así, que no fue fraguado, que no fue virtualidad pura, creación del poder virtual, del arte del simulacro, del arte de “crear” la realidad, una realidad que no es real porque no tiene espesor, no es ontológica, no entenderá nada. Lo virtual no es el Ser. Es lo virtual. ¿Cómo un alma creativa puede resistirse a esta tesis? Que llegaron a la Luna en otro acto prometeico de la bendita modernidad no es más que otro cuento en la línea de la revolución industrial del siglo XIX, la máquina de vapor, el tren, el remington. No, esto es algo distinto, revolucionario. Lo sorprendente, lo que revela la nueva y renovada fuerza del poder, incluso su imaginación inagotable es... ¡que no fueron a la Luna! Hicieron así: llamaron a Werner von Braun, el sabio nacional socialista que estuvo a punto de ganar la guerra para Hitler, que alcanzó a tirar unas cuantas V2 sobre Londres pero los yanquis se le adelantaron con la atómica en Hiroshima. Pero no por eso olvidaron a Wernher. Lo llamaron: “Vea, von Braun, usted es muy inteligente y ahora necesitamos unirnos todos contra el nuevo enemigo del Occidente cristiano y democrático: los sucios rojos”, le dijo Henry Kissinger, que estuvo en todos los lados donde hubo que estar. El Mal es omnipresente. Kissinger continuó: “Usted sabe que los rojos nos infligieron una dura derrota con ese Sputnik que arrojaron al espacio. Para colmo, la tripulante, esa puta perrita Laika, murió y todo el mundo derramó lágrimas comunistas por ella”. “¿Qué necesitan ahora?, preguntó Wernher. “Sencillo: mandar el hombre a la Luna”, dijo Kissinger. “No es posible”, negó el gran von Braun. “Estuve trabajando en eso y por ahora es imposible. Pero no se desanime, amigo Kissinger.” Y largó una carcajada. “¿De qué se ríe?”, preguntó Kissinger. “Oh, de las vueltas de la vida”, confesó von Braun. “Aquí estamos usted y yo trabajando para una potencia extranjera. Usted, un sucio judío. Yo, un ario puro. De haberlo pescado en Alemania le hacía conocer Auschwitz, amigo Kissinger.” “Pero eso no ocurrió. Y entienda: América, para mí, no es una potencia extranjera. Es un país poblado por muchos e inteligentes judíos en puestos de poder.” “Oh, mister Kissinger. ‘Judío inteligente’ es un pleonasmo. No hay uno que no lo sea. Por eso los exterminábamos en Alemania. Se devoraban el país y los arios puros son medio idiotas, usted sabe. Ha leído a Nietzsche, sin duda.” “Volvamos a lo nuestro, Wernher von. De modo que no puede mandarnos ni un maldito astronauta a la Luna.” “Imposible por ahora. ¿Pero no es éste el país del show, del espectáculo, de la creación mediática? ¡Consígame a Stanley Kubrick!” Al día siguiente, Kubrick se reunía con von Braun. “Oye, Stanley, yo no puedo mandar todavía un hombre a la Luna y los malditos soviéticos siguen al frente en la carrera espacial. ¿Qué sugieres?” Kubrick, un genio con una enorme confianza en su genio, un genio que sabía que lo era, dice: “La solución es sencilla: hagamos una remake de 2001. Hagamos otra ‘odisea del espacio’. Pero en algún lugar secreto de California”. Llaman a Nixon. Nixon entiende de inmediato. Hombre inteligente, sólo acaso con un ultrapatológico “complejo de Dios” que le permitía arrojar millares de bombas sobre cientos de miles de seres humanos en nombre de la causa del Occidente cristiano, bien acompañado, por cierto, por Robert McNamara (cuya muerte durante estos días el entero mundo llora menos los millones que están bajo tierra gracias a su eficacia demoledora llevada a cabo con el aporte inestimable del patriótico asesino de masas Curtis Le May), Nixon respalda en todo al genial Stanley Kubrick y al inestimable von Braun. Viajan a California y llaman a todo el equipo de producción de 2001. En poco tiempo el set está construido. Es una obra maestra. Lo demás es sencillo. Eso hicieron: un simulacro perfecto. La primera obra maestra de la construcción de la realidad a partir de los medios. Todos vieron por televisión a Armstrong y sus amigos alunizar en un set de California. Nixon hablaba con ellos. “¿Cómo va todo, muchachos?” “Bien, señor presidente. Es maravilloso haber llegado a la Luna.” Nixon, que estaba junto a von Braun, a Kubrick y a McNamara –que había dejado por un instante de arrojar bombas incendiarias sobre Vietnam, bombas que mataban cien mil civiles por noche, una minucia—, se despanzurraba de risa. “¡Somos unos hijos de perra!”, exclamaba. “¡Tenemos engañados a todos los idiotas de este mundo!” Kubrick, exaltado, vociferaba: “¡Es el triunfo del show sobre la realidad! La realidad ha sido abolida. Ha muerto. No hay realidad. Sólo construcción de la realidad. Sólo show. Simulacro. Mentira. ¡Ya no hay ser! Las cosas ya no son. Son virtuales. Se ven por televisión y el entero mundo las cree”. Era tan brillante ese ególatra neurótico que se expresaba con los conceptos de Baudrillard antes de éste siquiera los hubiera pensado.
Por eso a mediados de los noventa llamé a mi amigo francés. Era él quien tendría que haber fundamentado la importancia de ese hecho: Del poderoso hecho de no-haber-ido-a-la-Luna. ¡Que libro para vos, Jean! El viaje a la Luna no ha tenido lugar. Armstrong no ha tenido lugar. Yo te conocía bien. Te leí atentamente. Fuiste el mejor de los posmodernos. El que dio en el clavo del nuevo poder absoluto. Te pusiste contento cuando te mandé mis primeras notas, que luego incluí en ese grueso libro de filosofía que ahora anda por ahí. ¿Recuerdas, Jean? Decía: “Según la Ontología Negativa de Baudrillard el Ser está en todas partes y en ninguna. No puede haber ontología de lo virtual (...) Al final de su largo periplo la razón occidental no es. Se ha evaporado. Es simulacro. Y el simulacro no tiene nada que ver con el Ser. El mundo está poblado, constituido por imágenes y las imágenes son el ‘mundo’. No hay ‘mundo’. El ‘mundo’ ha muerto. Porque el mundo era el mundo ‘real’. Y lo ‘real’ ha muerto” (La filosofía y el barro de la historia, Planeta, p. 720). ¿Cómo no aprovechaste este tema, Jean? Es el punto exacto en que se inaugura el mundo de lo virtual. En que se asesina la realidad. Eso que vos, en uno de tus mejores libros, llamaste El crimen perfecto. Bien, el llamado “viaje a la Luna” es el crimen perfecto. El crimen de la realidad. El crimen de la verdad. De una verdad, pero no de otra. El mundo queda inaugurado como mundo virtual. Como verdad virtual. Se ve por televisión.
Señores, ustedes no fueron a la Luna y eso me parece mucho más admirable que si mediocremente, realmente, sumidos en la tosca realidad-real hubieran ido. Pero no fueron. Crearon todo el gran relato. Demostraron que la entera humanidad puede ser engañada. Crearon la nueva era. La del poder de lo virtual mediático. Hoy vivimos inmersos en ese mundo. Y van a ver: el señor De Narváez (y perdón por esta recurrencia a nuestra exigua política nacional en medio de tanta genialidad desbocada) dará, en el año 2011, su discurso de final de campaña desde Saturno. Con traje de astronauta y en medio de llamaradas espectaculares. Superiores a las de Lo que el viento se llevó. Y todo lo habrán hecho los realizadores de Matrix en un set remoto, inhallable de la Patagonia. Y todos dirán: “Si este hombre pudo ir a Saturno, ¿cómo no va a sacar a la Argentina de su eterna postergación?” Entre tanto, millones de clones de De Narváez recorrerán el país hablando cálidamente con la gente, escuchando sus problemas. Y la gente dirá: “Este hombre está en todas partes. Escucha a todos. Entra en todos los hogares”. Y alguien, por fin, dirá la verdad: “Para mí, es Dios”. Y lo será. Porque el que se apodere de la nuevas tecnologías comunicacionales, será Dios.
martes, 30 de junio de 2009
El verdadero ganador del 28, Clarín Festeja.
La corporación mediática, El Jugador "invisible" de estas elecciones.
Se dispararon ayer las acciones del Grupo Clarín en la bolsa.
BUENOS AIRES, jun 29 (Reuters) - Las acciones del gigantesco conglomerado argentino de medios Grupo Clarín, que mantiene una tensa relación con el Gobierno, se dispararon el lunes tras el resultado adverso para el oficialismo en las elecciones legislativas de medio término.
A las 1711 GMT, los papeles del Grupo Clarín CLA.BA (GCSAq.L: Cotización) en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires subían un 30,63 por ciento, a 7,25 pesos.
El Gobierno argentino aseguró en repetidas oportunidades que el Grupo Clarín opera en su contra al publicar notas nocivas para la estabilidad del país.
El partido de Gobierno, liderado por el ex presidente Néstor Kirchner, fue derrotado el domingo en las elecciones de medio término, consideradas por analistas como un plebiscito sobre la gestión de la presidenta, Cristina Fernández.
El Grupo Clarín, uno de los conglomerados de medios más grandes de América Latina, es controlado por accionistas privados, que poseen el 70,99 por ciento de los títulos, mientras que un 19,9 por ciento flota en el mercado local y en el de Londres, y un 9,11 por ciento está en manos del banco de inversión Goldman Sachs.
El monto operado con los títulos de Clarín sumaba escasos 3,1 millones de pesos (unos 800.000 dólares).
(Reporte de Walter Bianchi; Editado por Lucas Bergman y César Illiano)
Se dispararon ayer las acciones del Grupo Clarín en la bolsa.
BUENOS AIRES, jun 29 (Reuters) - Las acciones del gigantesco conglomerado argentino de medios Grupo Clarín, que mantiene una tensa relación con el Gobierno, se dispararon el lunes tras el resultado adverso para el oficialismo en las elecciones legislativas de medio término.
A las 1711 GMT, los papeles del Grupo Clarín CLA.BA (GCSAq.L: Cotización) en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires subían un 30,63 por ciento, a 7,25 pesos.
El Gobierno argentino aseguró en repetidas oportunidades que el Grupo Clarín opera en su contra al publicar notas nocivas para la estabilidad del país.
El partido de Gobierno, liderado por el ex presidente Néstor Kirchner, fue derrotado el domingo en las elecciones de medio término, consideradas por analistas como un plebiscito sobre la gestión de la presidenta, Cristina Fernández.
El Grupo Clarín, uno de los conglomerados de medios más grandes de América Latina, es controlado por accionistas privados, que poseen el 70,99 por ciento de los títulos, mientras que un 19,9 por ciento flota en el mercado local y en el de Londres, y un 9,11 por ciento está en manos del banco de inversión Goldman Sachs.
El monto operado con los títulos de Clarín sumaba escasos 3,1 millones de pesos (unos 800.000 dólares).
(Reporte de Walter Bianchi; Editado por Lucas Bergman y César Illiano)
lunes, 29 de junio de 2009
Reflexiones en una madrugada fría y lluviosa.
Por Daniel Calabrese
Lo tendríamos que haber advertido el día del voto "no positivo" y la alegría mayoritaria de los "moderados" que volvían a erigir a un hombre gris y timorato como su nuevo paladín. No lo quisimos ver.
Lo cierto que a casi un año de esa derrota, nuevamente una gran parte del pueblo argentino castiga con su voto a un gobierno que con errores y aciertos fue el único en los 25 años de democracia, que no abdicó y le discutió poder real a las grandes corporaciones. Las mismas que siguen teniendo para la Argentina el modelo que pensaron hace mas de cien años.
No bastaron las fundamentaciones y realizaciones concretas con las que se interpeló al pueblo argentino. Es falso que no hubo propuestas en las elecciones por lo menos de parte del oficialismo. Cada alocución de la presidenta -como mínimo una por día, durante el último año - era una batería argumental lógicamente sostenida, pedagógicamente explicada y abrumadoramente confrontada con los hechos concretos.
Era la oposición política la que frente a los hechos y argumentos, debería haber propuesto como superarlas, como confrontarlas a sus propias ideas. No fue así. Un cúmulo de palabras vacías, agravios y slogans publicitarios bastaron para encumbrar a cierta argentina que ya gobernó.
Ahí, a la vuelta de la esquina de la historia, hace sólo siete años, dejó la prueba de cómo y para que quiere el poder político de la República. El que quiera ver ni siquiera tiene que recordar. La Capital Federal y su gobierno presente tendrían que haber servido como ayuda memoria.
¿Qué pasó entonces?
No faltarán los análisis de acá en mas que hablen de errores de comunicación, de errores de “construcción” política y otras aristas todas pasibles de ser analizadas.
Es claro también que un formidable dispositivo comunicacional desatado desde hace mas de un año ayudó a construir relatos y desgastar desde las operaciones de prensa mas canallas. Sería tortuoso a las horas de la noche que esto escribo, enumerar las distintas acciones y operaciones que los grandes medios diseñaron para erosionar al gobierno. Algún día estos grandes actores de la política Argentina deberán rendir cuentas por tantas mentiras, miedos y confusiones diseminadas sobre una población inerme.
Pero ni aun por su papel se explica lo que sucedió hace un año, ni lo que ocurrido ayer.
Habrá que preguntarse entonces si enormes proporciones de la población argentina, sencillamente no están preparadas para sostener un intento serio por cambios que al menos restituyan condiciones de vida que en algún momento se han tenido. Habrá que pensar si la critica a los supuestos modos “confrontativos” , a los problemas de “estilo” que se le adjudican al gobierno, no esconden simplemente la actitud de un pueblo que no quiere discutirle a aquellos sectores concentrados y monopólicos parte de la renta otrora propia.
Ese sector mayoritario de este pueblo no quiere saber de que se “trata”. Está mas cerca de la idea de consumir candidaturas que de elegir propuestas y proyectos. Solo así se explica que no hayan comprendido lo que los medios masivos luego llamaron “Testimoniales”. Solo así se explica que un día voten masivamente al Pro y a unos meses sin sonrojarse los mismos voten a “Pino”.
Muchos dirán es la cultura menemista “instalada” en nuestro pueblo, yo me preguntaría en tal caso, si dicho soft no ha encontrado en ciertos rasgos de la “argentinidad” el hardward adecuado.
Lo tendríamos que haber advertido el día del voto "no positivo" y la alegría mayoritaria de los "moderados" que volvían a erigir a un hombre gris y timorato como su nuevo paladín. No lo quisimos ver.
Lo cierto que a casi un año de esa derrota, nuevamente una gran parte del pueblo argentino castiga con su voto a un gobierno que con errores y aciertos fue el único en los 25 años de democracia, que no abdicó y le discutió poder real a las grandes corporaciones. Las mismas que siguen teniendo para la Argentina el modelo que pensaron hace mas de cien años.
No bastaron las fundamentaciones y realizaciones concretas con las que se interpeló al pueblo argentino. Es falso que no hubo propuestas en las elecciones por lo menos de parte del oficialismo. Cada alocución de la presidenta -como mínimo una por día, durante el último año - era una batería argumental lógicamente sostenida, pedagógicamente explicada y abrumadoramente confrontada con los hechos concretos.
Era la oposición política la que frente a los hechos y argumentos, debería haber propuesto como superarlas, como confrontarlas a sus propias ideas. No fue así. Un cúmulo de palabras vacías, agravios y slogans publicitarios bastaron para encumbrar a cierta argentina que ya gobernó.
Ahí, a la vuelta de la esquina de la historia, hace sólo siete años, dejó la prueba de cómo y para que quiere el poder político de la República. El que quiera ver ni siquiera tiene que recordar. La Capital Federal y su gobierno presente tendrían que haber servido como ayuda memoria.
¿Qué pasó entonces?
No faltarán los análisis de acá en mas que hablen de errores de comunicación, de errores de “construcción” política y otras aristas todas pasibles de ser analizadas.
Es claro también que un formidable dispositivo comunicacional desatado desde hace mas de un año ayudó a construir relatos y desgastar desde las operaciones de prensa mas canallas. Sería tortuoso a las horas de la noche que esto escribo, enumerar las distintas acciones y operaciones que los grandes medios diseñaron para erosionar al gobierno. Algún día estos grandes actores de la política Argentina deberán rendir cuentas por tantas mentiras, miedos y confusiones diseminadas sobre una población inerme.
Pero ni aun por su papel se explica lo que sucedió hace un año, ni lo que ocurrido ayer.
Habrá que preguntarse entonces si enormes proporciones de la población argentina, sencillamente no están preparadas para sostener un intento serio por cambios que al menos restituyan condiciones de vida que en algún momento se han tenido. Habrá que pensar si la critica a los supuestos modos “confrontativos” , a los problemas de “estilo” que se le adjudican al gobierno, no esconden simplemente la actitud de un pueblo que no quiere discutirle a aquellos sectores concentrados y monopólicos parte de la renta otrora propia.
Ese sector mayoritario de este pueblo no quiere saber de que se “trata”. Está mas cerca de la idea de consumir candidaturas que de elegir propuestas y proyectos. Solo así se explica que no hayan comprendido lo que los medios masivos luego llamaron “Testimoniales”. Solo así se explica que un día voten masivamente al Pro y a unos meses sin sonrojarse los mismos voten a “Pino”.
Muchos dirán es la cultura menemista “instalada” en nuestro pueblo, yo me preguntaría en tal caso, si dicho soft no ha encontrado en ciertos rasgos de la “argentinidad” el hardward adecuado.
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miércoles, 24 de junio de 2009
Despolitizar la política o politizar la sociedad
Por Daniel Rosso *
Francisco de Narváez habla sereno, intimista, a cámara. El pronunciado primer plano no permite ver a sus interlocutores. Estos aparecen luego, en otros planos. Vemos a un señor tomando mate que lo escucha por la radio. Al lado, un niño con boina. Luego, una serie de hombres y mujeres que miran, concentrados y reflexivos, hacia un fuera de cámara donde –no es difícil deducir– hay pantallas televisivas. Los protagonistas del spot “El plan es cambiar” de De Narváez son consumidores de medios. Y, como tales, aparecen escuchando la radio o atentos ante las pantallas televisivas. En otro spot, jóvenes seleccionados en prolijos casting caminan por calles vacías increpando a miles de ciudadanos escondidos detrás de persianas cerradas. Irritados, nerviosos, los instan a participar, para que no “nos roben el voto”. Por supuesto, esa gente, detrás de las persianas cerradas, está asustada. Es sabido: el espacio público ha sido tomado por los delincuentes. Pero, de paso, esa gente encerrada mira televisión. Desde los años ochenta a la actualidad mucho se ha escrito sobre la relación entre política y medios. Se ha insistido con que la política se fue trasladando desde las calles hacia los medios. E, incluso, se ha dicho que cuando retorna a las calles lo hace a través de los medios. Así sucedió en los tramos más álgidos de la disputa por la aprobación de la resolución 125, cuando los medios concentrados pusieron sus cámaras en las calles para alentar la salida de caceroleros y otros sectores medios nerviosos y embarcables en una intermitente militancia delivery. La cacerola ilustra bien este modo específico de movilización activado por los medios desde el interior profundo de la esfera privada. Se trata de la señora o el señor que mira TV en su living y, de pronto, encuentra un estímulo para salir a la calle. Toma un instrumento disponible, por ejemplo una cacerola, en el camino agrega una cuchara o cualquier cosa a mano. Son utensilios del ámbito privado, muy lejos de los bombos y los redoblantes, los clásicos instrumentos militantes del espacio público. Se trata de un activo militante de crisis que nace y se reproduce en el ámbito privado. A ellos les está hablando De Narváez. Por eso, los protagonistas de sus spots son consumidores de medios. El empresario sabe que los tiene del otro lado de las pantallas, pero decide ponerlos también dentro de las pantallas, como protagonistas del spot. Por supuesto, dentro del spot aparecen escuchando a De Narváez. Así, el empresario televisivo dispone que la gente lo escuche dos veces: dentro del spot y en las casas cuando miran el spot. Y cuando los muestra movilizados, lo hace en la lógica de esa militancia intermitente que nace y se reproduce en la esfera privada: militantes de un día, el de la votación, que luego vuelven a sus ámbitos privados a mirar televisión. Es también lo que sucede en el último spot, donde una multitud corre por las calles hacia los lugares de votación. El origen del maratón es espontáneo, no hay historia política de esa movilización. También, infaltable, se muestra una pantalla televisiva desde donde se observa la rara épica ciudadana de miles corriendo a votar. Es la política fluyendo leve y localizada, en la superficie, despolitizada. La publicidad de Kirchner-Scioli también recurre a la gente, pero la ubica en otra posición. Los protagonistas de los spots hablan –a través de carteles o contando su experiencia personal– desde las calles, desde la puerta de su casa, desde su lugar de trabajo. Son protagonistas que se mueven en el espacio público. No están escuchando pasivamente. Hablan, opinan, relatan. También, Kirchner, en sus caminatas, en sus recorridos por los barrios, aparece rodeado de miles de personas. Incluso se zambulle literalmente en la gente. Son dos modelos de pensar la comunicación. Y de pensar al ciudadano. El que expresa Durán Barba, que se resume en despolitizar la política. Y el que expresa Néstor Kirchner, que consiste en politizar la sociedad. Esto también se elige el 28 de junio.
* Ex subsecretario de Medios de la Nación.
Francisco de Narváez habla sereno, intimista, a cámara. El pronunciado primer plano no permite ver a sus interlocutores. Estos aparecen luego, en otros planos. Vemos a un señor tomando mate que lo escucha por la radio. Al lado, un niño con boina. Luego, una serie de hombres y mujeres que miran, concentrados y reflexivos, hacia un fuera de cámara donde –no es difícil deducir– hay pantallas televisivas. Los protagonistas del spot “El plan es cambiar” de De Narváez son consumidores de medios. Y, como tales, aparecen escuchando la radio o atentos ante las pantallas televisivas. En otro spot, jóvenes seleccionados en prolijos casting caminan por calles vacías increpando a miles de ciudadanos escondidos detrás de persianas cerradas. Irritados, nerviosos, los instan a participar, para que no “nos roben el voto”. Por supuesto, esa gente, detrás de las persianas cerradas, está asustada. Es sabido: el espacio público ha sido tomado por los delincuentes. Pero, de paso, esa gente encerrada mira televisión. Desde los años ochenta a la actualidad mucho se ha escrito sobre la relación entre política y medios. Se ha insistido con que la política se fue trasladando desde las calles hacia los medios. E, incluso, se ha dicho que cuando retorna a las calles lo hace a través de los medios. Así sucedió en los tramos más álgidos de la disputa por la aprobación de la resolución 125, cuando los medios concentrados pusieron sus cámaras en las calles para alentar la salida de caceroleros y otros sectores medios nerviosos y embarcables en una intermitente militancia delivery. La cacerola ilustra bien este modo específico de movilización activado por los medios desde el interior profundo de la esfera privada. Se trata de la señora o el señor que mira TV en su living y, de pronto, encuentra un estímulo para salir a la calle. Toma un instrumento disponible, por ejemplo una cacerola, en el camino agrega una cuchara o cualquier cosa a mano. Son utensilios del ámbito privado, muy lejos de los bombos y los redoblantes, los clásicos instrumentos militantes del espacio público. Se trata de un activo militante de crisis que nace y se reproduce en el ámbito privado. A ellos les está hablando De Narváez. Por eso, los protagonistas de sus spots son consumidores de medios. El empresario sabe que los tiene del otro lado de las pantallas, pero decide ponerlos también dentro de las pantallas, como protagonistas del spot. Por supuesto, dentro del spot aparecen escuchando a De Narváez. Así, el empresario televisivo dispone que la gente lo escuche dos veces: dentro del spot y en las casas cuando miran el spot. Y cuando los muestra movilizados, lo hace en la lógica de esa militancia intermitente que nace y se reproduce en la esfera privada: militantes de un día, el de la votación, que luego vuelven a sus ámbitos privados a mirar televisión. Es también lo que sucede en el último spot, donde una multitud corre por las calles hacia los lugares de votación. El origen del maratón es espontáneo, no hay historia política de esa movilización. También, infaltable, se muestra una pantalla televisiva desde donde se observa la rara épica ciudadana de miles corriendo a votar. Es la política fluyendo leve y localizada, en la superficie, despolitizada. La publicidad de Kirchner-Scioli también recurre a la gente, pero la ubica en otra posición. Los protagonistas de los spots hablan –a través de carteles o contando su experiencia personal– desde las calles, desde la puerta de su casa, desde su lugar de trabajo. Son protagonistas que se mueven en el espacio público. No están escuchando pasivamente. Hablan, opinan, relatan. También, Kirchner, en sus caminatas, en sus recorridos por los barrios, aparece rodeado de miles de personas. Incluso se zambulle literalmente en la gente. Son dos modelos de pensar la comunicación. Y de pensar al ciudadano. El que expresa Durán Barba, que se resume en despolitizar la política. Y el que expresa Néstor Kirchner, que consiste en politizar la sociedad. Esto también se elige el 28 de junio.
* Ex subsecretario de Medios de la Nación.
lunes, 22 de junio de 2009
EL OPORTUNISMO A COSTA DEL PROYECTO NACIONAL - USTED LO SABE PINO !!!
Por Santiago "Coco" Plaza
El conífero PINO va a sacar buenos votos ... pero no con los de Heller, sino con los de la "derecha progre" contenedora de gelatina de frutas en el bocho en vez de ideas, propio del porteñismo mediopelo. Señor Pino Solanas, convertido en un Lilito coyuntural; la historia lo tendrá muy en cuenta (o NO) por su execrable oportunismo, que le da la categoría de mediocre hombre que tira por la borda lo que construyó con sacrificio y arte (que de última es SU problema). Juega también la decepción de los que creyeron en usted alguna vez (no es mi caso). Y ... si de respeto se trata, usted se lo está faltando nada menos que a un PROYECTO NACIONAL Y POPULAR - no a los K - sino al pueblo que es el primer beneficiado. Un Proyecto Nacional que lleva gestándose desde hace 5 años con un esfuerzo titánico y con logros jamás vistos desde los primeros gobiernos del Gral. Perón. Con todas las fuerzas de la reacción opositora de la derecha destituyente pujando con su poder en contra. Y TODO ESTO USTED LO SABE, porque de boludo no tiene nada; y esto es lo triste del asunto, QUE LO SABE. No venga a vender minas a cielo abierto ni negociados petroleros, que está en lo cierto quizás,... pero usted sabe muy bien que acá se está jugando algo más serio y definitorio; y eso es lo lamentable...USTED LO SABE. Pero antes que un proyecto nacional y popular prefiere dar rienda suelta a la debilidad humana de un ego enfermizo y oportunista.
El conífero PINO va a sacar buenos votos ... pero no con los de Heller, sino con los de la "derecha progre" contenedora de gelatina de frutas en el bocho en vez de ideas, propio del porteñismo mediopelo. Señor Pino Solanas, convertido en un Lilito coyuntural; la historia lo tendrá muy en cuenta (o NO) por su execrable oportunismo, que le da la categoría de mediocre hombre que tira por la borda lo que construyó con sacrificio y arte (que de última es SU problema). Juega también la decepción de los que creyeron en usted alguna vez (no es mi caso). Y ... si de respeto se trata, usted se lo está faltando nada menos que a un PROYECTO NACIONAL Y POPULAR - no a los K - sino al pueblo que es el primer beneficiado. Un Proyecto Nacional que lleva gestándose desde hace 5 años con un esfuerzo titánico y con logros jamás vistos desde los primeros gobiernos del Gral. Perón. Con todas las fuerzas de la reacción opositora de la derecha destituyente pujando con su poder en contra. Y TODO ESTO USTED LO SABE, porque de boludo no tiene nada; y esto es lo triste del asunto, QUE LO SABE. No venga a vender minas a cielo abierto ni negociados petroleros, que está en lo cierto quizás,... pero usted sabe muy bien que acá se está jugando algo más serio y definitorio; y eso es lo lamentable...USTED LO SABE. Pero antes que un proyecto nacional y popular prefiere dar rienda suelta a la debilidad humana de un ego enfermizo y oportunista.
martes, 16 de junio de 2009
Los medios y la campaña electoral
Por Luciano Sanguinetti (*)
Habría que celebrar esta campaña electoral. Y celebrar dos cosas: el trabajo de los medios de comunicación y el trabajo de la gente.
Vayamos por lo primero: los medios. Desde los que se dedican a la información hasta los que hacen entretenimiento.
En realidad, desde la refundada democracia en el ’83 hasta ahora, probablemente nunca fueron más objetivos. Digo, más objetivos en mostrar y demostrar cuáles eran y son sus intereses. Todos.
¿Es malo eso?
No. Lo que no tiene es remedio.
Porque de algún modo sería ingenuo suponer que, como actores políticos en la sociedad, los medios no tienen (y defienden) sus intereses.
Que sus productos sean noticias (es decir, construcciones simbólicas sobre cómo es el mundo y sus avatares cotidianos) no los excomulga del resto de las otras industrias dedicadas a elaborar mercancías que circulan también en este mundo.
¿No habrá que exigirles a esta altura, como al resto de las otras mercancías, un mínimo de calidad?
Sí. Porque nunca antes actuaron de manera más desembozada. Y juegan con fuego.
“Bueno, no es para tanto; no afectan la salud”, nos dirá exculpándose algún empresario periodístico.
¿Pero las sociedades no se enferman también?
Digresión: la semana pasada un diario porteño tituló en su tapa, para referirse a las colas que había en los hospitales: “Gripe A: colapsan servicios médicos y piden cautela”. Enseguida recordé la Alemania de los años ’30, y aquel film genial de Ingmar Bergman, El huevo de la serpiente. Recordé a Orson Welles y su radioteatro sobre la invasión marciana, del ’38, previo a la Segunda Guerra Mundial. Y recordé también que aquí nomás desaparecieron 30.000 personas y apenas si hubo alguna gacetilla que decía “subversivos caen en un enfrentamiento”.
La pregunta es por qué ahora sí y antes no.
Sencillamente porque antes los partidos políticos no eran tan débiles y la gente no estaba tan expuesta a los medios. Más lo segundo que lo primero.
Que una encuesta diera por resultado que un 15 por ciento de los porteños admitiera que “Gran cuñado” tendrá influencia en su decisión electoral no hace más que confirmarlo.
Que en ese mismo programa, Francisco de Narváez reconociera cuánto lo estaba ayudando el programa, cierra el círculo. A confesión de parte, relevo de prueba.
En los Estados Unidos tienen una práctica saludable: los periódicos informan un tiempo antes de las elecciones a qué candidato apoyan. Eso daría a los medios una mayor transparencia. Porque la transparencia no supone desinterés: nadie está ajeno a las disputas y conflictos que hacen la historia.
Quienes dicen actuar por desinterés, en realidad demuestran que creen estar por encima de los demás.
¿Quién puede estar en una democracia por encima de los demás?
Nadie. O en todo caso, sólo aquellos que saben o suponen que sus intereses no deben estar sometidos al escrutinio público.
¿Y la gente?
La gente porque nunca también como antes se involucró tanto políticamente. Y no solo se involucró sino que armó sus propios medios, especialmente las redes, los celulares, las pantallas de YouTube, los blogs, para hacerse sentir y trabajar, por fuera de la estructura monopolizadora de la información que imponen las grandes corporaciones mediáticas.
La blogósfera se llenó de ciberactivistas, de militantes, de ciudadanos preocupados por el país y por los medios, haciendo una suerte de contrainformación permanente.
Nunca como antes el instrumento político fundamental del juego democrático (la comunicación y los medios que la hacen posible) se ha sometido a ese escrutinio público.
Y más, mucho más, los jóvenes y no tan jóvenes.
Pienso: si la globalización fragmenta la sociedad y concentra poder, no hay otro medio para enfrentarla que transparentando el poder y democratizando la sociedad y sus medios.
Todos.
* Docente e investigador de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.
Habría que celebrar esta campaña electoral. Y celebrar dos cosas: el trabajo de los medios de comunicación y el trabajo de la gente.
Vayamos por lo primero: los medios. Desde los que se dedican a la información hasta los que hacen entretenimiento.
En realidad, desde la refundada democracia en el ’83 hasta ahora, probablemente nunca fueron más objetivos. Digo, más objetivos en mostrar y demostrar cuáles eran y son sus intereses. Todos.
¿Es malo eso?
No. Lo que no tiene es remedio.
Porque de algún modo sería ingenuo suponer que, como actores políticos en la sociedad, los medios no tienen (y defienden) sus intereses.
Que sus productos sean noticias (es decir, construcciones simbólicas sobre cómo es el mundo y sus avatares cotidianos) no los excomulga del resto de las otras industrias dedicadas a elaborar mercancías que circulan también en este mundo.
¿No habrá que exigirles a esta altura, como al resto de las otras mercancías, un mínimo de calidad?
Sí. Porque nunca antes actuaron de manera más desembozada. Y juegan con fuego.
“Bueno, no es para tanto; no afectan la salud”, nos dirá exculpándose algún empresario periodístico.
¿Pero las sociedades no se enferman también?
Digresión: la semana pasada un diario porteño tituló en su tapa, para referirse a las colas que había en los hospitales: “Gripe A: colapsan servicios médicos y piden cautela”. Enseguida recordé la Alemania de los años ’30, y aquel film genial de Ingmar Bergman, El huevo de la serpiente. Recordé a Orson Welles y su radioteatro sobre la invasión marciana, del ’38, previo a la Segunda Guerra Mundial. Y recordé también que aquí nomás desaparecieron 30.000 personas y apenas si hubo alguna gacetilla que decía “subversivos caen en un enfrentamiento”.
La pregunta es por qué ahora sí y antes no.
Sencillamente porque antes los partidos políticos no eran tan débiles y la gente no estaba tan expuesta a los medios. Más lo segundo que lo primero.
Que una encuesta diera por resultado que un 15 por ciento de los porteños admitiera que “Gran cuñado” tendrá influencia en su decisión electoral no hace más que confirmarlo.
Que en ese mismo programa, Francisco de Narváez reconociera cuánto lo estaba ayudando el programa, cierra el círculo. A confesión de parte, relevo de prueba.
En los Estados Unidos tienen una práctica saludable: los periódicos informan un tiempo antes de las elecciones a qué candidato apoyan. Eso daría a los medios una mayor transparencia. Porque la transparencia no supone desinterés: nadie está ajeno a las disputas y conflictos que hacen la historia.
Quienes dicen actuar por desinterés, en realidad demuestran que creen estar por encima de los demás.
¿Quién puede estar en una democracia por encima de los demás?
Nadie. O en todo caso, sólo aquellos que saben o suponen que sus intereses no deben estar sometidos al escrutinio público.
¿Y la gente?
La gente porque nunca también como antes se involucró tanto políticamente. Y no solo se involucró sino que armó sus propios medios, especialmente las redes, los celulares, las pantallas de YouTube, los blogs, para hacerse sentir y trabajar, por fuera de la estructura monopolizadora de la información que imponen las grandes corporaciones mediáticas.
La blogósfera se llenó de ciberactivistas, de militantes, de ciudadanos preocupados por el país y por los medios, haciendo una suerte de contrainformación permanente.
Nunca como antes el instrumento político fundamental del juego democrático (la comunicación y los medios que la hacen posible) se ha sometido a ese escrutinio público.
Y más, mucho más, los jóvenes y no tan jóvenes.
Pienso: si la globalización fragmenta la sociedad y concentra poder, no hay otro medio para enfrentarla que transparentando el poder y democratizando la sociedad y sus medios.
Todos.
* Docente e investigador de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.
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sábado, 13 de junio de 2009
Ecuanimidad, si. Objetividad JAMÁS
Por Dante López Foresi
Quienes trabajamos con las palabras, debemos tener muy claro el significado de cada término que utilizamos al informar.
Permanentemente se hace referencia a una supuesta y necesaria “objetividad” periodística con la cual ideológica y conceptualmente no coincidimos. Es más. Nos parece que el periodista que se autodefine como “objetivo” atenta directamente contra su credibilidad, ya que nadie puede creer en alguien que comienza su tarea basado en una mentira o falacia. La objetividad presupone la definición del periodista como un “objeto” alejado y no involucrado en las noticias que produce.
La elección de las noticias es, de por si, un acto de subjetividad absoluta: las noticias que Usted leerá en esta edición de EL VIGÍA fueron elegidas subjetivamente y, para ello, miles de informaciones debieron quedar sin tratamiento. Por ende, sería una hipocresía jurarle que somos objetivos. Nos parece que los medios o periodistas que aluden a la objetividad, lo hacen simplemente para ocultar deliberadamente la función que “eligieron” cumplir y los intereses que optaron defender. No es respetable un ciudadano que no se involucra en lo que a su sociedad le sucede.
Quizás muchos periodistas que hacen de la objetividad una guía de ética y conducta, quieran referirse en realidad a la “ecuanimidad” imprescindible al ejercer nuestro oficio. La objetividad puede ser comprada y el “periodista objetivo” puede escudarse tras ella a cambio de sobornos o, simplemente, simpatías o antipatías. Pero aquel periodista que es ecuánime debe ser necesariamente creíble, ya que al publicar equilibradamente todas las voces hace imposibles segundas interpretaciones. Nos parece que para lograr esa credibilidad, que es el capital más preciado de cualquier periodista, deben al menos cumplirse dos requisitos ineludibles. El primero es el de ser equilibrado e intentar reflejar todas las posiciones, sobre todo aquellas con las cuales el periodista, en tanto ser humano con ideas y reflexiones que es, no concuerda. En segundo lugar, sólo es creíble el periodista que avisa con su firma las oportunidades en las cuales está opinando y cuando solamente informa. Esta reflexión es imprescindible a pocos días de unas elecciones cargadas de contenido como las que se desarrollarán el próximo 28 de junio.
La prueba más cabal de que los periodistas jamás podemos ser objetivos, es que ese día también votaremos. Está en Usted, estimado lector, determinar si le resulta más creíble quien le jura ser “objetivo” y no tener asumida posición alguna en cada tema que aborda pero que, a la vez, lo abruma con mensajes subliminales en sus informaciones y presenta solamente determinadas campanas ocultando deliberadamente las otras o, por el contrario, aquellos periodistas que elegimos dejar sentada nuestra posición en cada oportunidad pero no le negamos espacio a nadie para expresarse. En EL VIGÍA se diferencian claramente cuáles son opiniones y cuáles, solo noticias. Piense profundamente si cuando en un programa de TV o de radio o cualquier publicación escrita insisten rabiosamente en transmitir los mismos mensajes casi con los mismos invitados o consultados, están haciendo periodismo equilibrado o no. Y suelen ser, casualmente, medios o periodistas que más alarde hacen de una supuesta “objetividad”.
La historia está llena de frases que definen a los “objetivos”: “A los tibios los vomita Dios” o “Quien en una guerra no se coloca en ninguno de los dos bandos, también es enemigo”, son solo dos ejemplos. Sirva esta reflexión a pocos días de haberse conmemorado el Día del Periodista que honra a hombres como Mariano Moreno que, lejos de ser objetivo, sirvió expresamente a los intereses de la verdad, la libertad y la independencia, poniendo en juego su propio honor en cada palabra que publicó.
Gracias a Dios hubo hombres como él o como Rodolfo Walsh, quien eligió no ser “objetivo” el 24 de marzo de 1976 y escribió la memorable “Carta a la Junta Militar”, por la cual pagó con su vida. Nos parece que el periodismo no es un oficio para “tibios” ni para “objetivos”, sino para personas decentes que, al informar, son concientes de que asumen una responsabilidad social importantísima, que implica deberes que no pueden eludirse tras una supuesta “objetividad” absurda y mentirosa.
Ésta será la nota editorial de la próxima edición de Periódico EL VIGÍA, a punto de aparecer.
Quienes trabajamos con las palabras, debemos tener muy claro el significado de cada término que utilizamos al informar.
Permanentemente se hace referencia a una supuesta y necesaria “objetividad” periodística con la cual ideológica y conceptualmente no coincidimos. Es más. Nos parece que el periodista que se autodefine como “objetivo” atenta directamente contra su credibilidad, ya que nadie puede creer en alguien que comienza su tarea basado en una mentira o falacia. La objetividad presupone la definición del periodista como un “objeto” alejado y no involucrado en las noticias que produce.
La elección de las noticias es, de por si, un acto de subjetividad absoluta: las noticias que Usted leerá en esta edición de EL VIGÍA fueron elegidas subjetivamente y, para ello, miles de informaciones debieron quedar sin tratamiento. Por ende, sería una hipocresía jurarle que somos objetivos. Nos parece que los medios o periodistas que aluden a la objetividad, lo hacen simplemente para ocultar deliberadamente la función que “eligieron” cumplir y los intereses que optaron defender. No es respetable un ciudadano que no se involucra en lo que a su sociedad le sucede.
Quizás muchos periodistas que hacen de la objetividad una guía de ética y conducta, quieran referirse en realidad a la “ecuanimidad” imprescindible al ejercer nuestro oficio. La objetividad puede ser comprada y el “periodista objetivo” puede escudarse tras ella a cambio de sobornos o, simplemente, simpatías o antipatías. Pero aquel periodista que es ecuánime debe ser necesariamente creíble, ya que al publicar equilibradamente todas las voces hace imposibles segundas interpretaciones. Nos parece que para lograr esa credibilidad, que es el capital más preciado de cualquier periodista, deben al menos cumplirse dos requisitos ineludibles. El primero es el de ser equilibrado e intentar reflejar todas las posiciones, sobre todo aquellas con las cuales el periodista, en tanto ser humano con ideas y reflexiones que es, no concuerda. En segundo lugar, sólo es creíble el periodista que avisa con su firma las oportunidades en las cuales está opinando y cuando solamente informa. Esta reflexión es imprescindible a pocos días de unas elecciones cargadas de contenido como las que se desarrollarán el próximo 28 de junio.
La prueba más cabal de que los periodistas jamás podemos ser objetivos, es que ese día también votaremos. Está en Usted, estimado lector, determinar si le resulta más creíble quien le jura ser “objetivo” y no tener asumida posición alguna en cada tema que aborda pero que, a la vez, lo abruma con mensajes subliminales en sus informaciones y presenta solamente determinadas campanas ocultando deliberadamente las otras o, por el contrario, aquellos periodistas que elegimos dejar sentada nuestra posición en cada oportunidad pero no le negamos espacio a nadie para expresarse. En EL VIGÍA se diferencian claramente cuáles son opiniones y cuáles, solo noticias. Piense profundamente si cuando en un programa de TV o de radio o cualquier publicación escrita insisten rabiosamente en transmitir los mismos mensajes casi con los mismos invitados o consultados, están haciendo periodismo equilibrado o no. Y suelen ser, casualmente, medios o periodistas que más alarde hacen de una supuesta “objetividad”.
La historia está llena de frases que definen a los “objetivos”: “A los tibios los vomita Dios” o “Quien en una guerra no se coloca en ninguno de los dos bandos, también es enemigo”, son solo dos ejemplos. Sirva esta reflexión a pocos días de haberse conmemorado el Día del Periodista que honra a hombres como Mariano Moreno que, lejos de ser objetivo, sirvió expresamente a los intereses de la verdad, la libertad y la independencia, poniendo en juego su propio honor en cada palabra que publicó.
Gracias a Dios hubo hombres como él o como Rodolfo Walsh, quien eligió no ser “objetivo” el 24 de marzo de 1976 y escribió la memorable “Carta a la Junta Militar”, por la cual pagó con su vida. Nos parece que el periodismo no es un oficio para “tibios” ni para “objetivos”, sino para personas decentes que, al informar, son concientes de que asumen una responsabilidad social importantísima, que implica deberes que no pueden eludirse tras una supuesta “objetividad” absurda y mentirosa.
Ésta será la nota editorial de la próxima edición de Periódico EL VIGÍA, a punto de aparecer.
lunes, 8 de junio de 2009
domingo, 31 de mayo de 2009
Como los Medios ocultan el mundo
Por Sandra Russo
“Este nuevo libro de Pascual Serrano establece de modo definitivo, con un catálogo estremecedor de hechos, la prueba del ADN de que los medios desinforman.” La frase es de Ignacio Ramonet, quien prologa Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo, que acaba de ser publicado en España. Ramonet es ese francés un poco respingado de Le Monde Diplomatique, a quien a su vez el propio Pascual Serrano admira porque le atribuye la noción de “pensamiento único”. Fue una frase que Ramonet usó en un Foro Social, y que prendió en todo el mundo para nombrar algo que todavía, antes de ser detectado y pasado a discurso, circulaba camuflado en el agua del neoliberalismo de los ’90.
Pascual Serrano, me gustaría presentarlo, es uno de los directores del periódico digital Rebelión, en el que diariamente se pueden leer algunos de los mejores artículos de política exterior y derechos humanos de todo el mundo. Y Pascual tiene una especialidad, una especificidad como intelectual de izquierda, y es detectar la trampa del poder en el lenguaje periodístico. Tiene un ojo entrenado como he visto pocos y una solidez admirable para transmitir sus hallazgos semánticos en textos breves que desvisten títulos, ediciones, formas de expresión, fotos, secuencias de información.
De eso se trata su nuevo libro, pero lo que es verdaderamente nuevo y necesario es el enfoque del trabajo de Serrano. Porque vivimos un tiempo en el que los circuitos de la información se han llenado de dinero. La información ya no es sólo poder, sino capacidad económica para escindir el poder de la política. La libertad de la economía para subordinar a la política a sus intereses específicos es la libertad central que se defiende en el coloquio al que fueron a hablar los Vargas Llosa.
Pero precisamente a propósito de sus presuntas detenciones o retenciones en el aeropuerto, que no fueron más que trámites migratorios largos, y del operativo mediático increíble que se montó en la Argentina, donde el aire preelectoral es el cultivo en el que crecen los hongos informativos, es oportuno hacer pie en el trabajo de Serrano. En el mundo del capitalismo globalizado, la información que circula por los grandes medios construye diariamente un mundo paralelo a su antojo, hundiendo a los espectadores, oyentes y lectores en los velos de ese mundo paralelo, en el que fue detenido Mario Vargas Llosa al llegar a Venezuela. Eso jamás ocurrió, pero es lo de menos. Se monta la estantería mediática de los hechos y se pone a hablar a todo el mundo como si lo que no ocurrió hubiera ocurrido, y después sólo se debe repetir las declaraciones: una ficción está siendo consumida como información.
La semana pasada, Serrano publicó un artículo en el que afirma que “sólo se puede llegar a la conclusión de que en Venezuela hay un empresario de apellido Chávez que compra bancos. Para los medios no es que el Estado venezolano haya comprado el Banco de Santander, ha sido Chávez quien ha sacado los millones de su bolsillo y se lo ha quedado. Es curiosa la sintonía de todos los medios: Agencia AFP: Grupo Santander vende a Chávez el Banco de Venezuela por 1050 millones de dólares, El Mundo: Santander vende a Chávez su filial en Venezuela por 750 millones, EFE en Heraldo de Soria: El Santander acuerda la venta del Banco de Venezuela a Chávez, RTVE: El Santander vende a Chávez su filial en Venezuela por 750 millones, El País: El Santander vende su filial venezolana a Chávez por 750 millones. Y, por si no fuera poco, El Mundo llega a titular Chávez se convierte en el primer banquero de Venezuela.”
Los medios sustraen al Estado venezolano del escenario significante. Atribuyéndole a Chávez un personalismo propio de la presunta dictadura que describen, son los propios medios los que se niegan a entrar en la lógica de un Estado democrático y soberano. “En El País del día siguiente, ya ni siquiera Chávez compra el banco, se lo entregan: ‘El Santander entrega el Banco de Venezuela a Chávez por 755 millones’.”
Quizá sea necesaria esta manipulación informativa del proceso venezolano, ya que lo que está haciendo el gobierno de Chávez es lo mismo que hacen otros gobiernos. Por eso debe ser narrado de otra manera. “Los estados están comprando acciones de los bancos, es decir, nacionalizando. Medio año antes, Bush anunció la compra de acciones en nueve de los mayores bancos del país por un total de 250.000 millones de dólares. Claro que, entonces, el dueño ya no era el presidente, por eso titulaban EE.UU. negocia la nacionalización de hasta el 40 por ciento de Citigroup (El País 22-2-2009) o EE.UU. baraja nacionalizar parte de la banca (Público 9-20-2008). No publicaban que Obama negocia la compra o Bush baraja comprar.
El objetivo preciso, discursivo, es evitar “la asociación entre Hugo Chávez como legítimo representante de los venezolanos y convertir las decisiones de su gobierno en iniciativas personales y, si es posible, que las audiencias crean que el banco se lo queda Chávez para él”. Un ejemplo, apenas, del mundo paralelo que crean los medios, para no responder por el mundo que ocultan.
“Este nuevo libro de Pascual Serrano establece de modo definitivo, con un catálogo estremecedor de hechos, la prueba del ADN de que los medios desinforman.” La frase es de Ignacio Ramonet, quien prologa Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo, que acaba de ser publicado en España. Ramonet es ese francés un poco respingado de Le Monde Diplomatique, a quien a su vez el propio Pascual Serrano admira porque le atribuye la noción de “pensamiento único”. Fue una frase que Ramonet usó en un Foro Social, y que prendió en todo el mundo para nombrar algo que todavía, antes de ser detectado y pasado a discurso, circulaba camuflado en el agua del neoliberalismo de los ’90.
Pascual Serrano, me gustaría presentarlo, es uno de los directores del periódico digital Rebelión, en el que diariamente se pueden leer algunos de los mejores artículos de política exterior y derechos humanos de todo el mundo. Y Pascual tiene una especialidad, una especificidad como intelectual de izquierda, y es detectar la trampa del poder en el lenguaje periodístico. Tiene un ojo entrenado como he visto pocos y una solidez admirable para transmitir sus hallazgos semánticos en textos breves que desvisten títulos, ediciones, formas de expresión, fotos, secuencias de información.
De eso se trata su nuevo libro, pero lo que es verdaderamente nuevo y necesario es el enfoque del trabajo de Serrano. Porque vivimos un tiempo en el que los circuitos de la información se han llenado de dinero. La información ya no es sólo poder, sino capacidad económica para escindir el poder de la política. La libertad de la economía para subordinar a la política a sus intereses específicos es la libertad central que se defiende en el coloquio al que fueron a hablar los Vargas Llosa.
Pero precisamente a propósito de sus presuntas detenciones o retenciones en el aeropuerto, que no fueron más que trámites migratorios largos, y del operativo mediático increíble que se montó en la Argentina, donde el aire preelectoral es el cultivo en el que crecen los hongos informativos, es oportuno hacer pie en el trabajo de Serrano. En el mundo del capitalismo globalizado, la información que circula por los grandes medios construye diariamente un mundo paralelo a su antojo, hundiendo a los espectadores, oyentes y lectores en los velos de ese mundo paralelo, en el que fue detenido Mario Vargas Llosa al llegar a Venezuela. Eso jamás ocurrió, pero es lo de menos. Se monta la estantería mediática de los hechos y se pone a hablar a todo el mundo como si lo que no ocurrió hubiera ocurrido, y después sólo se debe repetir las declaraciones: una ficción está siendo consumida como información.
La semana pasada, Serrano publicó un artículo en el que afirma que “sólo se puede llegar a la conclusión de que en Venezuela hay un empresario de apellido Chávez que compra bancos. Para los medios no es que el Estado venezolano haya comprado el Banco de Santander, ha sido Chávez quien ha sacado los millones de su bolsillo y se lo ha quedado. Es curiosa la sintonía de todos los medios: Agencia AFP: Grupo Santander vende a Chávez el Banco de Venezuela por 1050 millones de dólares, El Mundo: Santander vende a Chávez su filial en Venezuela por 750 millones, EFE en Heraldo de Soria: El Santander acuerda la venta del Banco de Venezuela a Chávez, RTVE: El Santander vende a Chávez su filial en Venezuela por 750 millones, El País: El Santander vende su filial venezolana a Chávez por 750 millones. Y, por si no fuera poco, El Mundo llega a titular Chávez se convierte en el primer banquero de Venezuela.”
Los medios sustraen al Estado venezolano del escenario significante. Atribuyéndole a Chávez un personalismo propio de la presunta dictadura que describen, son los propios medios los que se niegan a entrar en la lógica de un Estado democrático y soberano. “En El País del día siguiente, ya ni siquiera Chávez compra el banco, se lo entregan: ‘El Santander entrega el Banco de Venezuela a Chávez por 755 millones’.”
Quizá sea necesaria esta manipulación informativa del proceso venezolano, ya que lo que está haciendo el gobierno de Chávez es lo mismo que hacen otros gobiernos. Por eso debe ser narrado de otra manera. “Los estados están comprando acciones de los bancos, es decir, nacionalizando. Medio año antes, Bush anunció la compra de acciones en nueve de los mayores bancos del país por un total de 250.000 millones de dólares. Claro que, entonces, el dueño ya no era el presidente, por eso titulaban EE.UU. negocia la nacionalización de hasta el 40 por ciento de Citigroup (El País 22-2-2009) o EE.UU. baraja nacionalizar parte de la banca (Público 9-20-2008). No publicaban que Obama negocia la compra o Bush baraja comprar.
El objetivo preciso, discursivo, es evitar “la asociación entre Hugo Chávez como legítimo representante de los venezolanos y convertir las decisiones de su gobierno en iniciativas personales y, si es posible, que las audiencias crean que el banco se lo queda Chávez para él”. Un ejemplo, apenas, del mundo paralelo que crean los medios, para no responder por el mundo que ocultan.
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martes, 19 de mayo de 2009
La fórmula de Clarín, la verdad al desnudo
Por Daniel Calabrese
Diego Genoud publicó hoy en el diario Crítica un artículo que deja a las claras -por si hacia falta -que se juega y quienes son los reales jugadores en la discución politica y comunicacional que tendrá su momento cúlmine el día de la elecciones.
Diego Genoud publicó hoy en el diario Crítica un artículo que deja a las claras -por si hacia falta -que se juega y quienes son los reales jugadores en la discución politica y comunicacional que tendrá su momento cúlmine el día de la elecciones.
Para aquellos que decimos que Los oligopolios mediáticos no solo apoyan sino que son la oposición misma, dicha nota lo muestra con un cruda sinceridad.
Por otra parte demuestra la necesidad urgente por dotar a nuestra sociedad de una nueva Ley de Servicios de Comunicación de la democracia, herramienta imprescindible para acompañar los cambios que proponga cualquier gobierno que pretenda gobernar para las mayorías.
Este artículo cuyo link adjunto, es también la prueba de como los politicos de derecha, serviles y rastreros se pavonean ante las grandes corporaciones para ver quien será elegido para representar sus minoritarios intereses.
Por otra parte demuestra la necesidad urgente por dotar a nuestra sociedad de una nueva Ley de Servicios de Comunicación de la democracia, herramienta imprescindible para acompañar los cambios que proponga cualquier gobierno que pretenda gobernar para las mayorías.
Este artículo cuyo link adjunto, es también la prueba de como los politicos de derecha, serviles y rastreros se pavonean ante las grandes corporaciones para ver quien será elegido para representar sus minoritarios intereses.
Queda mas claro que nunca La verdadera discusión que se dará el 28 de junio: Proseguir con los cambios y profundizar la democracia o los impresentables de siempre, al servicio de las corporaciones. La verdad al desnudo.
Hacer Clic en el copete para leer nota completa.
abierta competencia por el padrinazgo del gran grupo periodístico en el poskirchnerismo
Clarín, el árbitro de la pelea hacia 2011
Reutemann y Schiaretti, éste último que quiere ser vice, se adjudican el aval del diario de Ernestina Herrera de Noble en la carrera presidencial. A cambio, apoyan públicamente la cruzada contra la ley de Radiodifusión. Quejas de Carrió: “Siempre te pide más”.
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abierta competencia por el padrinazgo del gran grupo periodístico en el poskirchnerismo
Clarín, el árbitro de la pelea hacia 2011
Reutemann y Schiaretti, éste último que quiere ser vice, se adjudican el aval del diario de Ernestina Herrera de Noble en la carrera presidencial. A cambio, apoyan públicamente la cruzada contra la ley de Radiodifusión. Quejas de Carrió: “Siempre te pide más”.
El Grupo Clarín y su particular método de construir "realidades"
Por Víctor Ego Ducrot
A las 9 y 36 minutos de la mañana del martes 19 de mayo de 2009, la página electrónica del diario Clarín, de Buenos Aires, difundía la siguiente información: Conmoción en la Ciudad y el GBA por tres violentos casos de inseguridad. Ocurrieron ayer, con diferencia de horas. En Mataderos, un hombre de 70 años fue asesinado al resistirse al robo de su auto. Y dos ladrones murieron en tiroteos con la Policía, que intentaba impedir dos asaltos, uno en Ingeniero Maschwitz y otro en Parque Chas.No trata este artículo sobre la evolución de la curva del delito en un conglomerado urbano como el de Buenos Aires – la ciudad y su área metropolitana o Gran Buenos Aires, unos 12 millones de habitantes según el censo de 2001- ni mucho menos negar la gravedad de los tres hechos consignados por el matutino porteño. La propuesta consiste en reflexionar sobre los mecanismos, sobre las herramientas que utilizan lo medios periodísticos pertenecientes al oligopolio de la corporación mediática, para crear sus propias “realidades”.El modelo teórico y metodológico Intencionalidad Editorial, desarrollado en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social (FPyCS) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y recogido en sus primeras aproximaciones por un libro de próxima aparición (El sigilo y la nocturnidad de las prácticas periodísticas hegemónicas, compilado y prologado por quien esto escribe ) plantea (entre muchos otros conceptos) y reconoce como legítimo y perteneciente a la naturaleza misma del periodismo que sus discursos se inscriben dentro del campo de la puja por el poder, y que el fin último de los mismos es la construcción de sentidos hegemónicos.Por consiguiente, considera que no existe el discurso periodístico imparcial (en el marco del desarrollo teórico se habla de procesos, no de discursos) y que las parcialidades se construyen básicamente desde tres campos: la selección de agenda (temas a tratar), el recorte de fuentes (voces con las cuales se traza la noticia, la información) y las herramientas de gramáticas periodistas (las que ofrecen una amplia gama de posibilidades, en consideración de géneros y diversidad de soportes –gráficos tradicionales, audiovisuales y digitales-).Dentro de esos parámetros funcionan el diario Clarín y todos los medios periodísticos, de cualquier posicionamiento editorial. Y ello es así porque no hay discurso periodístico que pueda plasmarse de otra forma. Lo que nuestro modelo teórico y metodológico cuestiona no es la construcción y difusión de parcialidades sino que las mismas aparezcan encubiertas por los velos de la Objetividad como mito hegemónico (por necesidad de eficacia a la hora de construir sentidos hegemónicos, presentar esas parcialidades, que son de grupo o de clase, como valores universales, como verdades “objetivas”).En atención al cumplimiento de dos derechos y garantías que deben ser contemplados por todo orden democrático (y proclamados por los propios medios hegemónicos) –el derecho de todos y todas a informar y a estar informados, y la libertad de prensa, que rige para todos y todas, no sólo para las empresas de medios y para los periodistas- el diario Clarín (y todos los medios) están obligados a cumplir con un conjunto de preceptivas profesionales, reconocidas por el conjunto de la comunidad aplicada a estos tópicos, e incluso, una vez más, por los propios medios hegemónicos.El no cumplimiento de esas normas se transforma en un atentado sistemático contra los principios anunciados de derecho a la información y de libertad de prensa.Cuando el diario Clarín, en la nota de su portal electrónico que nos ocupa, sostiene que en la ciudad y el gran Buenos Aires impera la conmoción por tres violentos casos de inseguridad, desconoce, niega, oculta y tergiversa el significado de la palabra conmoción.El diccionario de la Real Academia Española nos informa al respecto: (Del lat. commotĭo, -ōnis). 1. f. Movimiento o perturbación violenta del ánimo o del cuerpo. 2. f. Tumulto, levantamiento, alteración de un Estado, provincia o pueblo. 3. f. Movimiento sísmico muy perceptible.Esa manipulación de los métodos aplicables a la construcción de parcialidades, y la utilización en forma indiscriminada de la objetividad como mito hegemónico concluyen en lo que quizá sea el grado más alto de desinformación: la construcción de “realidades” mediáticas ajenas al campo de la realidad.Los tres episodios en cuestión, graves y de suficiente envergadura como para convertirse en materia noticiable, según la selección de agenda a la que tiene derecho todo medio periodístico, pudieron haber registrado, al tiempo de la difusión de la noticia, cualquier tipo reacción. Pero ningún habitante de la ciudad y del Gran Buenos Aires fue partícipe o testigo de movimiento o perturbación violenta (…) alguna, ni de ningún tumulto, levantamiento, alteración de un Estado, provincia o pueblo, ni mucho menos de un movimiento sísmico muy perceptible. Si a las breves consideraciones que hace este artículo sobre el comportamiento puntual de Clarín digital en la información difundida el martes 19 de mayo a las 9 y 36 minutos de la mañana, las cruzamos con los resultados que arrojaron algunos de los detallados análisis realizados por el Observatorio de Medios de Argentina, de la FPyCS de la UNLP, respecto del mismo diario Clarín a lo largo del año pasado (ver www.pecyp.com.ar y elobservatoriodemediosdeargentina.blogspot.com), podríamos concluir que ese diario sí pretende provocar un conmoción, en sentido metafórico, según se desprende de otra acepción que le reconoce el diccionario de la Real Academia Española, cuando se refiere a la cerebral: 1. f. Estado de aturdimiento o de pérdida del conocimiento, producido por un golpe en la cabeza, por una descarga eléctrica o por los efectos de una violenta explosión…la explosión desinformativa para la cual trabajan los oligopolios mediáticos.
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